de Fundación Manos Unidas Por la Paz, el Lunes, 29 de agosto de 2011, 9:05“¿Cuál fue el peor día de tu vida?”. Parecía otra consigna de una actividad escolar. Pero esta vez no resultó así. La tarea propuesta por la maestra terminó en la confesión más terrible. La chica de 14 años contó que fue violada y embarazada por un tío, como represalia, al enterarse de que lo había denunciado por abusos sexuales cometidos contra una hermana menor. Lo que vino después fue un pedido ante la Justicia para realizar un aborto no punible y así poner fin a esa gestación forzada. La resolución se dilató, pasando de un juzgado a otro, hasta que finalmente la familia desistió del pedido porque los médicos sugirieron que “era riesgoso un aborto” para la salud de la chica.
El caso de Posadas no tardó en repercutir en toda la geografía argentina. Seguramente todavía está presente en la cabeza de muchos. Es que el hecho volvió a poner en el tapete el debate sobre el aborto: el derecho que tiene la mujer a decidir y el derecho del niño por nacer. Sin embargo, poco se habló del abuso sexual infantil.
“Una de las formas más severas del maltrato infantil, es el abuso”, señalan los especialistas y en ese sentido la escuela se convierte en el principal centro de detección y por consiguiente de lucha contra este flagelo. Por lo general, es en la escuela dónde se advierte el primer grito de ayuda. El niño pide socorro, inclusive cuando está en silencio.
El Territorio habló con profesionales que integran gabinetes psicopedagógicos en diferentes escuelas de la Capital misionera. Coincidieron en el compromiso que tiene la institución educativa de combatir el abuso sexual infantil, no obstante reconocieron que el principal freno es la “negación” o bien el “encubrimiento” en el seno de la propia familia. Debe decirse que no muchos establecimientos cuentan con este servicio de gabinete.
“El ámbito de la escuela es dónde salta la situación de abuso. El docente es quién se da cuenta porque conoce al chico, porque hay una relación de confianza”, explicó la psicóloga Cecilia Soler y añadió “el docente comienza a ver cambios, a veces son cambios abruptos; situaciones que no son de normalidad en los vínculos entre los niños. O sino el niño que es muy cariñoso o suele abrazar a su maestra y después comienza a rechazar o a estar más sensible, todo eso son indicadores”.
En este sentido, desde la Dirección de Violencia Familiar y de Género (Línea 102) Ministerio de Bienestar Social, de la Mujer y de la Juventud instaron en la necesidad de que todas las escuelas de la provincia puedan contar con un gabinete interdisciplinario para asistir y contener al niño o niña. (Ver página 10 y 11).
Asimismo, se vuelve cada vez más necesaria la completa implementación de la educación sexual integral en las instituciones educativas a fin de prevenir este tipo de casos con la enseñanaza del cuidado y el respeto del propio cuerpo. (ver página 11).
En el ámbito de la salud se presentó el viernes pasado formalemente el Protocolo de asistencia a las víctimas de abuso sexual que se implementa en el Hospital Nuestra Señora de Fátima, y que desde ahora, tendrá que ser aplicado en todos los hospitales y centros de salud de Misiones (ver página 11).
La psicóloga Soler es de Buenos Aires y tiene dos décadas viviendo en Misiones. Hace diez años integra el gabinete psicopedagógico en una escuela de Posadas, además de prestar servicios desde su consultorio privado.
“Hay una etapa denominada latencia, que abarca entre los 6 y 11 años, en la que los niños tienen que tener toda su concentración y energía en el rendimiento escolar. El niño tiene que tener sus intereses puestos en el aprendizaje y en el juego”, argumentó la licenciada en Psicología.
Reveló dos expresiones del niño que son fundamentales para la observación del docente y de los padres: “hay que ver cómo aprende y cómo juega”. Asimismo hizo hincapié en que todos los indicadores que manifieste el chico deben ser analizados en contexto.
De su lado, la licenciada en Psicopedagogía Carolina Acuña insistió: “Hay que contextualizar y no generalizar. No todo chico que disminuye el rendimiento escolar está siendo víctima de abuso”.
“Hay que tener en cuenta las etapas evolutivas de un chico. Sabemos que hasta los 5 años es normal que conozcan el cuerpo y se toquen sus partes. Pero si vemos que un niño de 10 años se baja los pantalones y muestra sus partes íntimas en público es un indicador; a esa edad no debería hacer esas cosas”, subrayó.
“Cuando es una persona muy cercana, del entorno familiar el abusador suele seducir con el secreto o bien con el juego. Y eso es peor porque el niño incorpora el abuso como algo normal, como un juego. Los niños piden auxilio en algún momento, hacen llamados de atención; el tema es quién los mira y quién los escucha”, dijo Soler.
¿Es una cuestión de clases sociales? Preguntó El Territorio. “No, no tiene que ver con las clases sociales, pero hay poblaciones de riesgo. La promiscuidad, la falta de información, el alcohol, la droga. El acceso a la tele o a Internet combinado con el 'no' control son todas situaciones de riesgo”, explicó Soler.
Mientas que Acuña aseveró “pasa en clases sociales alta, media, baja indiscriminadamente. Pero las clases sociales más altas hay más recursos para cubrir este tipo de situaciones”.
En los barrios
Desde el año pasado, el equipo de mujeres del programa Pro Género (Pro Gen) viene trabajando en dos barrios de Posadas, San Jorge y Santa Cecilia. Sobrevivientes de violencia, psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales asisten y contienen a víctimas de cualquier tipo de violencia.
Meses atrás el equipo alertó sobre la cantidad de casos de abuso sexual infantil que se detectan en los barrios, y la mayoría de ellos, en el seno familiar. “Los casos que tuvimos hasta ahora fueron a través de las promotoras trabajan en el barrio. Por ejemplo, tuvimos el caso de una chiquita de 14 años que se animó a contar. Habló con la psicóloga y después de varias entrevistas se animó a denunciar a la Fiscalía”, contó Laura Ayrala, del Pro Gen.
Lo que más preocupa a las promotoras es la complicidad por parte de los otros miembros de la familia. “Dentro del círculo familiar están sabiendo, pero no denuncian”.
Consultadas sobre el Protocolo de asistencia a las víctimas de abuso sexual que funciona hace tres años en el hospital Fátima, contestaron que no conocen el kid.
A su vez, apuntaron a la atención en las comisarias. “Tuvimos un caso de una niña abusada, la llevaron a la comisaría del barrio y ahí le dijeron que al otro día tenía que volver para que le den las pastillas. No le hicieron el examen en el momento. Nos pareció terrible” , contó Ayrala y consideró: “Creo que falta sensibilización en las instituciones. Que la atención sea integral y oportuna en el momento y no dejar esperar tanto tiempo”.
Las mujeres del Pro Gen se encuentran en el Centro Educativo San Jorge lunes, miércoles y viernes a partir de las 15 y en la Guardería de Santa Cecilia martes y jueves a las 14.30.
Indicadores de violencia sexual contra niños
• Físicos: picazón, dolor en áreas genitales o anales lesiones o sangrados en dichas áreas, infecciones urinarias repetidas, enfermedades venéreas, embarazo, dificultad para caminar.
• De conductas: deben interpretarse de manera contextualizada: introvertido/acallado/a, bajo rendimiento escolar, miedo a los adultos, inseguro, comportamiento sexual inapropiado para la edad, intentos suicidas, promiscuidad,
• Trastornos varios: comida, sueño, fugas de hogar, depresión, autoagresión, aislamiento.
Fuente: "Protocolo de Intervención para la atención, orientación y derivación de personas víctimas de violencia familiar". Ministerio de Desarrollo Social, la Mujer y la Juventud de la Provincia de Misiones y Unicef Argentina.
Los números
100
denuncias por abuso sexual infantil se registraron por año, según datos que maneja la Policía de la Provincia entre 2009 y 2010.
140
kid de asistencia a las víctimas de abuso sexual se entregaron durante el primer año de prueba piloto en el Hospital de Fátima de Posadas.
Las estadísticas
Según datos que maneja la Policía de la Provincia entre 2009 y 2010 se registró un promedio de 100 denuncias anuales por abuso sexual infantil. La mayoría de las víctimas tiene entre 10 y 15 años, pero hay niños menores de 10 también. Y la realidad podría empeorar aún más si uno se detuviera a imaginar la cantidad de casos que no se denuncian.
Por otro lado, desde la Dirección de Violencia Familiar y de Género (Línea 102) que depende del Ministerio de Bienestar Social, de la Mujer y de la Juventud, informaron que por lo general asisten entre 4 a 5 casos de situaciones de abuso sexual infantil por semana.
Igualmente, aclararon que esta cifra puede variar, ya que algunas veces llegan a atender dos o tres casos por día.
Además, advirtieron que hace tres años que se viene observando una situación de abuso sexual alarmante, por eso durante el 2008 y 2009 desde la Dirección realizaron diferentes jornadas metodológicas para sensibilizar a la comunidad educativa y otras instituciones.
De acuerdo a la información que brindaron ambas fuentes consultadas, en el 90 por ciento de los casos el abusador es del entorno íntimo. Las denuncias delatan a padres, padrastros, tíos, hermanos, primos cuñados, abuelos y vecinos. Se dice, además, que más del 85 por ciento de las personas que abusan han sido abusadas.
de Fundación Manos Unidas Por la Paz, el Lunes, 29 de agosto de 2011, 9:05
“¿Cuál fue el peor día de tu vida?”. Parecía otra consigna de una actividad escolar. Pero esta vez no resultó así. La tarea propuesta por la maestra terminó en la confesión más terrible. La chica de 14 años contó que fue violada y embarazada por un tío, como represalia, al enterarse de que lo había denunciado por abusos sexuales cometidos contra una hermana menor. Lo que vino después fue un pedido ante la Justicia para realizar un aborto no punible y así poner fin a esa gestación forzada. La resolución se dilató, pasando de un juzgado a otro, hasta que finalmente la familia desistió del pedido porque los médicos sugirieron que “era riesgoso un aborto” para la salud de la chica.
El caso de Posadas no tardó en repercutir en toda la geografía argentina. Seguramente todavía está presente en la cabeza de muchos. Es que el hecho volvió a poner en el tapete el debate sobre el aborto: el derecho que tiene la mujer a decidir y el derecho del niño por nacer. Sin embargo, poco se habló del abuso sexual infantil.
“Una de las formas más severas del maltrato infantil, es el abuso”, señalan los especialistas y en ese sentido la escuela se convierte en el principal centro de detección y por consiguiente de lucha contra este flagelo. Por lo general, es en la escuela dónde se advierte el primer grito de ayuda. El niño pide socorro, inclusive cuando está en silencio.
El Territorio habló con profesionales que integran gabinetes psicopedagógicos en diferentes escuelas de la Capital misionera. Coincidieron en el compromiso que tiene la institución educativa de combatir el abuso sexual infantil, no obstante reconocieron que el principal freno es la “negación” o bien el “encubrimiento” en el seno de la propia familia. Debe decirse que no muchos establecimientos cuentan con este servicio de gabinete.
“El ámbito de la escuela es dónde salta la situación de abuso. El docente es quién se da cuenta porque conoce al chico, porque hay una relación de confianza”, explicó la psicóloga Cecilia Soler y añadió “el docente comienza a ver cambios, a veces son cambios abruptos; situaciones que no son de normalidad en los vínculos entre los niños. O sino el niño que es muy cariñoso o suele abrazar a su maestra y después comienza a rechazar o a estar más sensible, todo eso son indicadores”.
En este sentido, desde la Dirección de Violencia Familiar y de Género (Línea 102) Ministerio de Bienestar Social, de la Mujer y de la Juventud instaron en la necesidad de que todas las escuelas de la provincia puedan contar con un gabinete interdisciplinario para asistir y contener al niño o niña. (Ver página 10 y 11).
Asimismo, se vuelve cada vez más necesaria la completa implementación de la educación sexual integral en las instituciones educativas a fin de prevenir este tipo de casos con la enseñanaza del cuidado y el respeto del propio cuerpo. (ver página 11).
En el ámbito de la salud se presentó el viernes pasado formalemente el Protocolo de asistencia a las víctimas de abuso sexual que se implementa en el Hospital Nuestra Señora de Fátima, y que desde ahora, tendrá que ser aplicado en todos los hospitales y centros de salud de Misiones (ver página 11).
La psicóloga Soler es de Buenos Aires y tiene dos décadas viviendo en Misiones. Hace diez años integra el gabinete psicopedagógico en una escuela de Posadas, además de prestar servicios desde su consultorio privado.
“Hay una etapa denominada latencia, que abarca entre los 6 y 11 años, en la que los niños tienen que tener toda su concentración y energía en el rendimiento escolar. El niño tiene que tener sus intereses puestos en el aprendizaje y en el juego”, argumentó la licenciada en Psicología.
Reveló dos expresiones del niño que son fundamentales para la observación del docente y de los padres: “hay que ver cómo aprende y cómo juega”. Asimismo hizo hincapié en que todos los indicadores que manifieste el chico deben ser analizados en contexto.
De su lado, la licenciada en Psicopedagogía Carolina Acuña insistió: “Hay que contextualizar y no generalizar. No todo chico que disminuye el rendimiento escolar está siendo víctima de abuso”.
“Hay que tener en cuenta las etapas evolutivas de un chico. Sabemos que hasta los 5 años es normal que conozcan el cuerpo y se toquen sus partes. Pero si vemos que un niño de 10 años se baja los pantalones y muestra sus partes íntimas en público es un indicador; a esa edad no debería hacer esas cosas”, subrayó.
“Cuando es una persona muy cercana, del entorno familiar el abusador suele seducir con el secreto o bien con el juego. Y eso es peor porque el niño incorpora el abuso como algo normal, como un juego. Los niños piden auxilio en algún momento, hacen llamados de atención; el tema es quién los mira y quién los escucha”, dijo Soler.
¿Es una cuestión de clases sociales? Preguntó El Territorio. “No, no tiene que ver con las clases sociales, pero hay poblaciones de riesgo. La promiscuidad, la falta de información, el alcohol, la droga. El acceso a la tele o a Internet combinado con el 'no' control son todas situaciones de riesgo”, explicó Soler.
Mientas que Acuña aseveró “pasa en clases sociales alta, media, baja indiscriminadamente. Pero las clases sociales más altas hay más recursos para cubrir este tipo de situaciones”.
En los barrios
Desde el año pasado, el equipo de mujeres del programa Pro Género (Pro Gen) viene trabajando en dos barrios de Posadas, San Jorge y Santa Cecilia. Sobrevivientes de violencia, psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales asisten y contienen a víctimas de cualquier tipo de violencia.
Meses atrás el equipo alertó sobre la cantidad de casos de abuso sexual infantil que se detectan en los barrios, y la mayoría de ellos, en el seno familiar. “Los casos que tuvimos hasta ahora fueron a través de las promotoras trabajan en el barrio. Por ejemplo, tuvimos el caso de una chiquita de 14 años que se animó a contar. Habló con la psicóloga y después de varias entrevistas se animó a denunciar a la Fiscalía”, contó Laura Ayrala, del Pro Gen.
Lo que más preocupa a las promotoras es la complicidad por parte de los otros miembros de la familia. “Dentro del círculo familiar están sabiendo, pero no denuncian”.
Consultadas sobre el Protocolo de asistencia a las víctimas de abuso sexual que funciona hace tres años en el hospital Fátima, contestaron que no conocen el kid.
A su vez, apuntaron a la atención en las comisarias. “Tuvimos un caso de una niña abusada, la llevaron a la comisaría del barrio y ahí le dijeron que al otro día tenía que volver para que le den las pastillas. No le hicieron el examen en el momento. Nos pareció terrible” , contó Ayrala y consideró: “Creo que falta sensibilización en las instituciones. Que la atención sea integral y oportuna en el momento y no dejar esperar tanto tiempo”.
Las mujeres del Pro Gen se encuentran en el Centro Educativo San Jorge lunes, miércoles y viernes a partir de las 15 y en la Guardería de Santa Cecilia martes y jueves a las 14.30.
Indicadores de violencia sexual contra niños
• Físicos: picazón, dolor en áreas genitales o anales lesiones o sangrados en dichas áreas, infecciones urinarias repetidas, enfermedades venéreas, embarazo, dificultad para caminar.
• De conductas: deben interpretarse de manera contextualizada: introvertido/acallado/a, bajo rendimiento escolar, miedo a los adultos, inseguro, comportamiento sexual inapropiado para la edad, intentos suicidas, promiscuidad,
• Trastornos varios: comida, sueño, fugas de hogar, depresión, autoagresión, aislamiento.
Fuente: "Protocolo de Intervención para la atención, orientación y derivación de personas víctimas de violencia familiar". Ministerio de Desarrollo Social, la Mujer y la Juventud de la Provincia de Misiones y Unicef Argentina.
Los números
100
denuncias por abuso sexual infantil se registraron por año, según datos que maneja la Policía de la Provincia entre 2009 y 2010.
140
kid de asistencia a las víctimas de abuso sexual se entregaron durante el primer año de prueba piloto en el Hospital de Fátima de Posadas.
Las estadísticas
Según datos que maneja la Policía de la Provincia entre 2009 y 2010 se registró un promedio de 100 denuncias anuales por abuso sexual infantil. La mayoría de las víctimas tiene entre 10 y 15 años, pero hay niños menores de 10 también. Y la realidad podría empeorar aún más si uno se detuviera a imaginar la cantidad de casos que no se denuncian.
Por otro lado, desde la Dirección de Violencia Familiar y de Género (Línea 102) que depende del Ministerio de Bienestar Social, de la Mujer y de la Juventud, informaron que por lo general asisten entre 4 a 5 casos de situaciones de abuso sexual infantil por semana.
Igualmente, aclararon que esta cifra puede variar, ya que algunas veces llegan a atender dos o tres casos por día.
Además, advirtieron que hace tres años que se viene observando una situación de abuso sexual alarmante, por eso durante el 2008 y 2009 desde la Dirección realizaron diferentes jornadas metodológicas para sensibilizar a la comunidad educativa y otras instituciones.
De acuerdo a la información que brindaron ambas fuentes consultadas, en el 90 por ciento de los casos el abusador es del entorno íntimo. Las denuncias delatan a padres, padrastros, tíos, hermanos, primos cuñados, abuelos y vecinos. Se dice, además, que más del 85 por ciento de las personas que abusan han sido abusadas.
El caso de Posadas no tardó en repercutir en toda la geografía argentina. Seguramente todavía está presente en la cabeza de muchos. Es que el hecho volvió a poner en el tapete el debate sobre el aborto: el derecho que tiene la mujer a decidir y el derecho del niño por nacer. Sin embargo, poco se habló del abuso sexual infantil.
“Una de las formas más severas del maltrato infantil, es el abuso”, señalan los especialistas y en ese sentido la escuela se convierte en el principal centro de detección y por consiguiente de lucha contra este flagelo. Por lo general, es en la escuela dónde se advierte el primer grito de ayuda. El niño pide socorro, inclusive cuando está en silencio.
El Territorio habló con profesionales que integran gabinetes psicopedagógicos en diferentes escuelas de la Capital misionera. Coincidieron en el compromiso que tiene la institución educativa de combatir el abuso sexual infantil, no obstante reconocieron que el principal freno es la “negación” o bien el “encubrimiento” en el seno de la propia familia. Debe decirse que no muchos establecimientos cuentan con este servicio de gabinete.
“El ámbito de la escuela es dónde salta la situación de abuso. El docente es quién se da cuenta porque conoce al chico, porque hay una relación de confianza”, explicó la psicóloga Cecilia Soler y añadió “el docente comienza a ver cambios, a veces son cambios abruptos; situaciones que no son de normalidad en los vínculos entre los niños. O sino el niño que es muy cariñoso o suele abrazar a su maestra y después comienza a rechazar o a estar más sensible, todo eso son indicadores”.
En este sentido, desde la Dirección de Violencia Familiar y de Género (Línea 102) Ministerio de Bienestar Social, de la Mujer y de la Juventud instaron en la necesidad de que todas las escuelas de la provincia puedan contar con un gabinete interdisciplinario para asistir y contener al niño o niña. (Ver página 10 y 11).
Asimismo, se vuelve cada vez más necesaria la completa implementación de la educación sexual integral en las instituciones educativas a fin de prevenir este tipo de casos con la enseñanaza del cuidado y el respeto del propio cuerpo. (ver página 11).
En el ámbito de la salud se presentó el viernes pasado formalemente el Protocolo de asistencia a las víctimas de abuso sexual que se implementa en el Hospital Nuestra Señora de Fátima, y que desde ahora, tendrá que ser aplicado en todos los hospitales y centros de salud de Misiones (ver página 11).
La psicóloga Soler es de Buenos Aires y tiene dos décadas viviendo en Misiones. Hace diez años integra el gabinete psicopedagógico en una escuela de Posadas, además de prestar servicios desde su consultorio privado.
“Hay una etapa denominada latencia, que abarca entre los 6 y 11 años, en la que los niños tienen que tener toda su concentración y energía en el rendimiento escolar. El niño tiene que tener sus intereses puestos en el aprendizaje y en el juego”, argumentó la licenciada en Psicología.
Reveló dos expresiones del niño que son fundamentales para la observación del docente y de los padres: “hay que ver cómo aprende y cómo juega”. Asimismo hizo hincapié en que todos los indicadores que manifieste el chico deben ser analizados en contexto.
De su lado, la licenciada en Psicopedagogía Carolina Acuña insistió: “Hay que contextualizar y no generalizar. No todo chico que disminuye el rendimiento escolar está siendo víctima de abuso”.
“Hay que tener en cuenta las etapas evolutivas de un chico. Sabemos que hasta los 5 años es normal que conozcan el cuerpo y se toquen sus partes. Pero si vemos que un niño de 10 años se baja los pantalones y muestra sus partes íntimas en público es un indicador; a esa edad no debería hacer esas cosas”, subrayó.
“Cuando es una persona muy cercana, del entorno familiar el abusador suele seducir con el secreto o bien con el juego. Y eso es peor porque el niño incorpora el abuso como algo normal, como un juego. Los niños piden auxilio en algún momento, hacen llamados de atención; el tema es quién los mira y quién los escucha”, dijo Soler.
¿Es una cuestión de clases sociales? Preguntó El Territorio. “No, no tiene que ver con las clases sociales, pero hay poblaciones de riesgo. La promiscuidad, la falta de información, el alcohol, la droga. El acceso a la tele o a Internet combinado con el 'no' control son todas situaciones de riesgo”, explicó Soler.
Mientas que Acuña aseveró “pasa en clases sociales alta, media, baja indiscriminadamente. Pero las clases sociales más altas hay más recursos para cubrir este tipo de situaciones”.
En los barrios
Desde el año pasado, el equipo de mujeres del programa Pro Género (Pro Gen) viene trabajando en dos barrios de Posadas, San Jorge y Santa Cecilia. Sobrevivientes de violencia, psicólogas, abogadas y trabajadoras sociales asisten y contienen a víctimas de cualquier tipo de violencia.
Meses atrás el equipo alertó sobre la cantidad de casos de abuso sexual infantil que se detectan en los barrios, y la mayoría de ellos, en el seno familiar. “Los casos que tuvimos hasta ahora fueron a través de las promotoras trabajan en el barrio. Por ejemplo, tuvimos el caso de una chiquita de 14 años que se animó a contar. Habló con la psicóloga y después de varias entrevistas se animó a denunciar a la Fiscalía”, contó Laura Ayrala, del Pro Gen.
Lo que más preocupa a las promotoras es la complicidad por parte de los otros miembros de la familia. “Dentro del círculo familiar están sabiendo, pero no denuncian”.
Consultadas sobre el Protocolo de asistencia a las víctimas de abuso sexual que funciona hace tres años en el hospital Fátima, contestaron que no conocen el kid.
A su vez, apuntaron a la atención en las comisarias. “Tuvimos un caso de una niña abusada, la llevaron a la comisaría del barrio y ahí le dijeron que al otro día tenía que volver para que le den las pastillas. No le hicieron el examen en el momento. Nos pareció terrible” , contó Ayrala y consideró: “Creo que falta sensibilización en las instituciones. Que la atención sea integral y oportuna en el momento y no dejar esperar tanto tiempo”.
Las mujeres del Pro Gen se encuentran en el Centro Educativo San Jorge lunes, miércoles y viernes a partir de las 15 y en la Guardería de Santa Cecilia martes y jueves a las 14.30.
Indicadores de violencia sexual contra niños
• Físicos: picazón, dolor en áreas genitales o anales lesiones o sangrados en dichas áreas, infecciones urinarias repetidas, enfermedades venéreas, embarazo, dificultad para caminar.
• De conductas: deben interpretarse de manera contextualizada: introvertido/acallado/a, bajo rendimiento escolar, miedo a los adultos, inseguro, comportamiento sexual inapropiado para la edad, intentos suicidas, promiscuidad,
• Trastornos varios: comida, sueño, fugas de hogar, depresión, autoagresión, aislamiento.
Fuente: "Protocolo de Intervención para la atención, orientación y derivación de personas víctimas de violencia familiar". Ministerio de Desarrollo Social, la Mujer y la Juventud de la Provincia de Misiones y Unicef Argentina.
Los números
100
denuncias por abuso sexual infantil se registraron por año, según datos que maneja la Policía de la Provincia entre 2009 y 2010.
140
kid de asistencia a las víctimas de abuso sexual se entregaron durante el primer año de prueba piloto en el Hospital de Fátima de Posadas.
Las estadísticas
Según datos que maneja la Policía de la Provincia entre 2009 y 2010 se registró un promedio de 100 denuncias anuales por abuso sexual infantil. La mayoría de las víctimas tiene entre 10 y 15 años, pero hay niños menores de 10 también. Y la realidad podría empeorar aún más si uno se detuviera a imaginar la cantidad de casos que no se denuncian.
Por otro lado, desde la Dirección de Violencia Familiar y de Género (Línea 102) que depende del Ministerio de Bienestar Social, de la Mujer y de la Juventud, informaron que por lo general asisten entre 4 a 5 casos de situaciones de abuso sexual infantil por semana.
Igualmente, aclararon que esta cifra puede variar, ya que algunas veces llegan a atender dos o tres casos por día.
Además, advirtieron que hace tres años que se viene observando una situación de abuso sexual alarmante, por eso durante el 2008 y 2009 desde la Dirección realizaron diferentes jornadas metodológicas para sensibilizar a la comunidad educativa y otras instituciones.
De acuerdo a la información que brindaron ambas fuentes consultadas, en el 90 por ciento de los casos el abusador es del entorno íntimo. Las denuncias delatan a padres, padrastros, tíos, hermanos, primos cuñados, abuelos y vecinos. Se dice, además, que más del 85 por ciento de las personas que abusan han sido abusadas.
Terrible vida le estamos haciendo vivir a los chicos. Dios nos perdone.
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