A través de las consultas sobre hijos con adicciones, suelen llegar padres desesperados por ayuda, información y buscando esa respuesta que explique en qué aspecto de la educación brindada a sus hijos equivocaron su enfoque. Algunos no reconocen haber cometido ningún error y consideran que el efecto nocivo llega desde sus pares, otros tienen planteamientos por ser matrimonios separados o en conflictos, pero en general no existe entre la mayoría de los parentales una visión clara sobre las adicciones.
Por ello se consideraría interesante para los padres conocer conceptos que podrían ser orientativos .tales como:
Se habla de abuso de sustancias cuando se consume estas sustancias (legales o ilegales) en forma incorrecta.
Se habla de adicción cuando ya no es posible controlar el deseo de consumir la sustancia, siendo una necesidad imperiosa poder acceder a la misma. No sólo ocurre esto con sustancias ilegales o el alcohol sino que también se manifiesta con el tabaco, pegamentos, psicofármacos etc.
Cuando el cerebro está transmitiendo que para poder funcionar con normalidad necesita del consumo de la sustancia se podría decir que es una dependencia o adicción de carácter físico.
Sería una dependencia psicológica cuando resulta difícil controlar el deseo de consumo.
En general una y otra van caminando a consuno luego de algún tiempo pero el adicto lo niega pues sostiene que lo puede controlar a voluntad, sin embargo su pensamiento gira en torno a una amante dominante y muy cara no sólo en dinero sino en costo afectivo, laboral, intelectual, orgánico y social, esa amante es la droga.
Sería conveniente que ante los cambios de humor, de peso, retraimiento, búsqueda de nuevos amigos que en algunos casos no hace llegar a la casa, perder interés por aquello que era de su preferencia, dejar de compartir sus confidencias con hermanos o padres, un monto mayor de ansiedad, o depresión, pusiera el padre el alerta al respecto con estos signos psicológicos que en general presenta el consumo.
Este alerta necesario ante una adicción que no es nada fácil dejar atrás. Es toda la familia quien ha de colaborar guiados por un terapeuta entrenado, a fin de acompañar al adicto en tal situación, estar dispuestos a corregir conductas que hagan a que la familia funcione bien como sistema si es que allí está la falla, pero en general, buscar esa comunicación que brinda el amor a través del núcleo familiar, que por amor también corrige y contiene, señala el rumbo y es sostén.
Es duro, es difícil pero cerrar los ojos o bajar los brazos es haber fracasado en una trascendental misión del ser humano como es la paternidad
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