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viernes, 2 de diciembre de 2011

Psiconeuroinmunología-- Licenciada Mirta Zangaro


De: Hugo Harasic  http://www.aura- ioga.com/ docs/Psiconeuroinmunologia. pdf

LO QUE EL CORAZON QUIERE, LA MENTE SE LO MUESTRA

Esta es una entrevista que La Vanguardia Digital le realizó al Dr. Mario Alonso Puig quien es Médico Especialista en Cirugía General y del Aparato Digestivo, Fellow de la Harvard University Medical School y miembro de la New York Academy of Sciences y de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia. 
Hasta ahora lo decían los iluminados, los meditadores y los sabios; ahora también lo dice la ciencia: son nuestros pensamientos los que en gran medida han creado y crean continuamente nuestro mundo. "Hoy sabemos que la confianza en uno mismo, el entusiasmo y la ilusión tienen la capacidad de favorecer las funciones superiores del cerebro. La zona prefrontal del cerebro, el lugar donde tiene lugar el pensamiento más avanzado, donde se inventa nuestro futuro, donde valoramos alternativas y estrategias para solucionar los problemas y tomar decisiones, está tremendamente influida por el sistema límbico, que es nuestro cerebro emocional. Por eso, lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando". Hay que entrenar esa mente.
Tengo 48 años. Nací y vivo en Madrid. Estoy casado y tengo tres niños. Soy cirujano general y del aparato digestivo en el Hospital de Madrid. Hay que ejercitar y desarrollar la flexibilidad y la tolerancia. Se puede ser muy firme con las conductas y amable con las personas. Soy católico.
Acabo de publicar Madera líder (Empresa Activa) IMA
SANCHÍS - 
-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?
-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar por su trayectoria.
- ¿Psiconeuroinmunobiología?
-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano. Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y producir cambios físicos muy profundos.
- ¿De qué se trata?
-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entreteniendo un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del cerebro y en la constelación hormonal.
- ¿Qué tipo de cambios?
-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro más necesarias para tomar decisiones adecuadas.
- ¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?
-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales entre los dos hemisferios.
- ¿Cambiar la mente a través del cuerpo?
-Sí.
Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.
- ¿Dice que no hay que ser razonable?
-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor, estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento.
Pero cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza, aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.
- Exagera.
-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una interpretación n de la realidad.
- Más recursos...
-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva, específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los circuitos que les generaban estas enfermedades.
- ¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?
-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era metafórica. Ahora sabemos que es literal: "Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro".
-¿Seguro que no exagera?
-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación  del observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo que es, vemos el mundo que somos.
- ¿Hablamos de filosofía o de ciencia?
-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harvard han demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario pueden reducirse un 80%.
- ¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?
-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.
- ¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?
-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para crecer hay que salir de esa zona.
- La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.
-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando. Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya espontaneidad primero ha de haber preparación, sino sólo hay automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el entrenamiento de la mente.
- Deme alguna pista.
-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su propia palabra. Cuando decimos "voy a hacer esto" y no lo hacemos alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la conciencia.
             -Ver lo que hay y aceptarlo.
-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar. Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.





FUENTE:MIGUEL WERNER   UPF

miércoles, 30 de noviembre de 2011

LITERATURA Presenta Licenciada Mirta Zangaro de Moisano


LÁGRIMAS DEL RECUERDO


CUENTO DE MAIA FERRO SUAR



Recuerdo llorar frecuentemente, hacer habitual la sensación de tristeza sobre mis mejillas rosadas e hinchadas. Recuerdo descargar mi ira con llantos de tristeza y pesares melancólicos… sí… lo recuerdo.
Pero qué son, sino sólo recuerdos. Tan viejos y lejanos que ya ni mi memoria conserva rastros de tragedias, sólo la amarga melancolía mezclada con la dulce y penumbrosa tristeza. Sólo hoy eso me queda, el recuerdo de un llanto, de un grito de auxilio desesperado pero vacío, casi mudo sólo para no alertar a nadie.
Ese velo húmedo que lleva consigo el dolor y trae calma, no es más que un vago recuerdo cuando esa sensación tan profunda a veces se hace presente, como una alucinación. Pero ni eso reconforta a una vieja que agoniza, no de dolor, sino de pena. Que ahoga tan atroces momentos vividos en una simple y vulgar copa de vidrio, esperando que en el fondo de esa copa esté la felicidad que tanto anhela, que lejos se ha marchado, joven de esta prematura viuda que desea lo que todos temen: EL FIN.
Pero ¿qué es la muerte sino el final de nuestra vida natural y el comienzo de una vida espiritual, donde la paz es alcanzada y aquello que alguna vez nos provocó algún mal ya no nos afecta?
Grandes tierras me someten, infinidad de paredes gigantescas y frías como la nieve me encierran. Sentada en el vacío del trono que el rey más noble ha llamado a realizar.
Una vida de lamentos y sólo un barniz de uñas para tapar las llamas ardientes en la inmensa chimenea, y nada más que media botella del whisky más deseoso para esperar el último susurro del reloj.
Sin lágrimas que llorar, sin palabras que decir, sin perdones a quien pedir, sólo me queda el arrepentimiento y el dulce sabor de la última pregunta: ¿Qué tan grande será la pelea en la que se disputará mi inmensa fortuna?
Sólo hipócritas en el pasado, maridos de adorno, y un solo objetivo: reencontrarme con quien me hizo olvidar todo recuerdo de alguna lágrima derramada… mi único amor.




martes, 29 de noviembre de 2011

LITERATURA Presenta Licenciada Mirta Zangaro de Moisano


                     VIDAS CAMBIADAS. 





¿Qué harías si tu vida cambiara de un segundo a otro, tan rápido que ni siquiera pudieras darte cuenta en qué momento sucedió?

¿Qué tal si no existiéramos, si nunca hubiéramos nacido? ¿Y si tan sólo jamás hubiésemos  sido nosotros, si no hubiéramos conocido el mundo como lo conocemos, si la realidad en la que vives nunca la hubieras vivido?
Nunca te has puesto a pensar qué cosas cambiarías de tu vida. Y si sólo cambiaran las cosas buenas, tu familia, tus amigos, incluso tus problemas se volvieran diferentes.

¿Qué harías?  Bueno, a mí si me pasó. Y te diré lo que hice… Nada, absolutamente nada… Sólo me adapté a ella, tal vez si lo hubiese intentado hubiera podido volver a mi antigua realidad, pero no, no hice nada al respecto. Nunca supe si fue por miedo o si estaba en shock, pero al momento de reconocer si era mi vida o no, me di cuenta del cambio aunque la acepté como propia.

No sé el motivo real por el cual cambió pero si acepté esa realidad  de alguien más, no me convertiría en el causante, aunque se podría decir en términos vulgares que yo fui quien cambió mi realidad, mi vida, y la convirtió en algo que no era y nunca hubiese sido.

Son esos momentos, en los que uno da por perdido todo lo que había logrado, cuando llega la reflexión. Momentos en los que pensamos qué hicimos mal, qué hicimos bien, y qué dejamos atrás, qué extrañaremos y qué no. Sólo en esos instantes, nos damos cuenta de lo que era nuestro, de lo que nos pertenecía y de lo importante que eran algunas cosas que jamás volveremos a tener.

Para dejar más en claro esto que trato de explicar, voy a contar mi historia. No es una historia feliz, ni maravillosa, ni terrorífica. Simplemente una historia, en la que tal vez encuentren algo de drama y un aire melancólico.
Demás está decir mis datos personales, así como también contar  mi niñez y adolescencia, ya que no tienen inferencia en el relato que pasaré a dictar.

Si me hubiesen pedido que contara cómo era mi vida en otra etapa no lo hubiera hecho desde la perspectiva que lo hago ahora. Recuerdo a mi esposa, mis 2 hermosos hijos, mi perro, mi casa, mi auto, mi oficina, lo recuerdo todo y sigo agradeciendo por no haberlo olvidado.  Son pocas y cada vez menos las veces en las que me distancio de mis quehaceres y recuerdo los momentos felices que pasé. La última vez que los ví fue hace cuatro años, una mañana primaveral. Me desperté a las 6am (como era habitual), tomé una ducha mientras mi esposa se levantaba a despertar a los niños. Cuando bajé a la cocina el desayuno estaba preparado, los niños cambiados y listos para que los lleve al colegio. Besé a mi mujer y me despedí; subí al auto, me abroché el cinturón de seguridad y arranqué. Directo a la escuela cuyo nombre no recuerdo (¡increíble!)

Una vez despachados los niños, sólo quedaba llegar a la oficina y ganar “el pan de cada día” pero en ese habitual recorrido fue donde cambió lo que conocía como “vida”.

Tomé la misma calle por la que transitaba todos los días, lentamente los autos se iban atascando hasta quedar embotellados. Me acomodé y encendí la radio esperando que se descongestionara la situación. Así pasaron 15 minutos y mi paciencia comenzaba a agotarse.

Bajé del auto, y pude observar una concentración de gente que tapaba la calle. Al notar que no era una manifestación sino un grupo de conductores varados al igual que yo, me acerqué y pude notar el clásico desorden y bullicio que existe en un accidente. Si, lo era, una tragedia había ocurrido, un Audi negro con vidrios polarizados se había estrellado con el acoplado de un camión de tal forma que ahora se encontraba incrustado en la parte inferior de dicho transporte.

Pasaron dos largas horas hasta que el equipo de rescate lograra despegar los vehículos y asegurarse del número de victimas. Afortunadamente el conductor del camión no había sufrido daños graves, pero al llegar a la cabina del conductor de carro negro se reconoció la pérdida de un joven individuo masculino.

Casi irreconocible, por sus heridas generales, yacía en el asfalto el cuerpo frío y tieso de esa pobre víctima, que se lucía rodeado de una multitud de gente, entre ellos ahora, grupos de reporteros, paramédicos, conductores curiosos y yo. Mientras, mecánicos especializados sacaron con éxito el resto del Audi, fue entonces cuando divisé su matrícula, primeramente sin importancia, pero en una observación mas minuciosa descubrí porqué me parecía familiar. Sorprendido volví mi vista hacia el cuerpo, buscando hallar su mano. Sí, estaba casado, tenía su anillo en su dedo, exactamente igual que al mío.

Luego de eso, recuerdo haber sentido una  sensación de frío que recorría desde la punta de mis dedos hasta el último de los cabellos de mi cabeza. Una simple mirada bastaba para sentir ahora, que no estaba allí, del lado del espectador, tampoco era la víctima, sino que era integrante de un tercer lugar. Ya no estaba en mi cuerpo, no sentía, no respiraba y no caminaba como lo hacía materialmente. Todo mi panorama se tranformó n energía, eso es lo que era, eso es lo que soy, sólo un energía fuera de su máquina. Dispersa en el aire sin conexión con lo material.

Al ver cómo llevaban los restos que habían quedado de mí, tomé la decisión de seguir junto al cuerpo, con la tonta esperanza de que eso que reposaba inmóvil sobre la camilla cobrara vida y yo pudiera regresar a tal forma. La ambulancia ya no se dirigía hacia el hospital, ahora tomaba otro rumbo e iba directo hacia la morgue  más grande de la ciudad. 

Una vez allí me senté en una de las salas a esperar, un resultado, un informe, o simplemente la llegada de lo que sería mi nuevo destino. Pero nada pasó, nadie llamó, nadie me buscó y nadie me llevó, me quedé allí, en ese mismo lugar en el que me había sentado, inmóvil, tieso, frío y shockeado, esperando o no, pero me quedé.

Poco después, llegó a mis oídos la conversación de dos médicos forenses. Éstos, hablaban del recién llegado, habían podido reconocer su identidad. Al oír su nombre me helé aun más que antes, ese hombre que había fallecido, al cual había acompañado, no era yo. En esos ni en ningún otro de los registros figuraba mi nombre, mi apellido, algo que me identificara, eran solo cuerpos de personas a las que desconocía, gente que no era yo. ¿Cómo era posible que ese paso de lo material a lo espiritual haya sido falso? No estaba loco, en verdad nadie me veía, no existía ya para las personas, era otro más que pasaba “a mejor vida” pero mi cuerpo no aparecía.

Corrí hacia mi casa para poder organizar mis ideas en un lugar que me resultara familiar, allí estaban mi esposa y mis hijos, muy tranquilos e inadvertidos de lo ocurrido. Dediqué unos instantes a contemplar la escena familiar, triste, por no haber podido disfrutar de eso que me estaba perdiendo, de no haberle prestado atención cuando lo tenía, fue entonces cuando los niños corrieron alegres y eufóricos hacia la puerta… era mi cuerpo, ahí parado, lleno de vida y felicidad, la misma que a mí me faltaba. ¿Era posible lo que estaba pasando?, ¿era real lo que estaba viendo?  Increíblemente, era real, mi cuerpo tenía otra energía, una mucho más vital que la que yo le había dado, pero ¿cómo se explicaba que  mi cuerpo decidiera desplazarme para tomar otra esencia? ¿Cómo y en qué momento había ocurrido tal atrevimiento?, ¿quién era el responsable de mi despojo, a mí…, de mi cuerpo?

Muchas preguntas, y aunque hayan pasado ya cuatro años sigo sin respuestas con la certeza de que jamás las encontraré. Es ahora, en este estado, cuando me sobra el tiempo que me faltaba en vida para rememorar viejos recuerdos de lo que alguna vez tuve y nunca valoré.












                                                       MAIA FERRO SUAR
                                                               ESCRITORA 





Autor :Charles Chaplin


Licenciada Mirta Zangaro de Moisano
Vida
Ya perdoné errores casi imperdonables.
Trate de sustituir personas insustituibles,
de olvidar personas inolvidables.
Ya hice cosas por impulso.
Ya me decepcioné con algunas personas,
mas también yo decepcioné a alguien
Ya abracé para proteger.
Ya me reí cuando no podía.
Ya hice amigos eternos.
Ya amé y fui amado pero también fui rechazado.
Ya fui amado y no supe amar.
Ya grité y salté de felicidad.
Ya viví de amor e hice juramentos eternos,
pero también los he roto y muchos.
Ya lloré escuchando música y viendo fotos.
Ya llamé sólo para escuchar una voz.
Ya me enamoré por una sonrisa.
Ya pensé que iba a morir de tanta nostalgia y...
Tuve miedo de perder a alguien especial
(y terminé perdiéndolo) ¡¡
pero sobreviví !!
Y todavía vivo!!
No paso por la vida.
Y tú tampoco deberías sólo pasar...
VIVE!!!
Bueno es ir a la lucha con determinación
abrazar la vida y vivir con pasión
Perder con clase y vencer con osadía,
porque el mundo pertenece a quien se atreve
y la vida es mucho más para ser insignificante
                   








 Fuente: Cristina Sánchez.