Tumultos, insultos, agresiones inesperadas que no dan ocasión de defenderse, una violencia que se manifiesta en las calles y que finalmente se refleja en cada hogar. Deberíamos preguntarnos dónde comienza, si desde el hogar con los grupos primarios, en la educación que pone al individuo en el camino de una competencia permanente donde necesariamente hay que ser exitoso para ser feliz, donde la imagen corporal es más importante que los valores, donde una buena parte de la clase media pretende ahondar la separación que existe entre ellos , obreros y la clase pobre, la más baja, pues son los que viven en terrenos inundables, los que hay que tener lejos, esconder.
Se levanta una protesta masiva desde redes y otros canales de comunicación por la falta de libertad de prensa ¿¿¿¿¿????? y no observan que justamente la están ejerciendo. Se dice que habla el pueblo, ¿qué pueblo?. Se cuestionan los haberes que reciben familias debido a su pobreza, y hacen demostraciones arbitrarias como que en esas familias se suma que hay un marido preso, un marido anterior fallecido, un par de pibes chorros, etc etc, pero pienso hasta dónde llegan estas personas al juzgar al que no tiene.
He conocido en esta ciudad a personas que en su niñez eran los llamados hoy "chicos de la calle" y que actualmente son respetadísimos profesores de historia, se destacan en artes y en abogacía, otros son reconocidos a nivel internacional por el deporte que practican. He entrevistado mujeres que al no cobrarles la consulta, han respondido con dignidad: "Pero ahora yo puedo pagarle, pues tengo el plan", eran consultas de veinte pesos por las que sí actualmente pueden responder, y viajar en un colectivo, y comprar algo de fruta una vez por semana. Aquellos que hablan lo hacen desde su propio egoísmo, para continuar separando, para continuar faltando el respeto al otro, pues cuándo hay un cacerolazo por los sucesos del borda o por la entrega por 20 años de concesión a una multinacional de los hospitales de CABA, la cual, la multi, no va a generar ningún empleo pues se manejará vendiendo hamburguesas con el voluntariado de los hospitales.
Entonces es que llego a casa, y ya mi marido siente vergüenza de haber participado del pensamiento de noticieros absoluta y totalmente dicotómicos en su pensamiento y ajenos a la verdad de este pueblo que merece a Francisco l pero pocos lo demuestran pues como se suele decir: "A Dios rogando y con el mazo dando."Lo antedicho no implica que considere sin mácula al grupo oficialista, yo también sufro las consecuencias de una jubilación que es pequeña y a ello se suma el pago a la Caja de mi profesión que es bastante alto, pues me recibí en el tiempo de mi madurez, ya tendiendo hacia la senectud. Reconozco que la inseguridad no sólo en las calles sino dentro de cada hogar es muy alta, que los maestros deberían ganar más, y también que las huelgas que llevan a cabo perturban el normal crecimiento intelectual de los estudiantes a su cargo y los incapacita para acceder a una carrera que generalmente queda trunca.
Sería mucho pedir que este caos social cambiara por una mediación donde se culminara con ganar-ganar, que en lugar de tanta mala vibra se rescatara algo de las buenas noticias al decir de Sergio Aznar, transmitiendo la ardua tarea de la muchachada universitaria, profesionales, técnicos y obreros, todos sin fines de lucro, pero con profundos valores humanos trabajando en los barrios de la periferia, en las villas, sembrando en ellos la idea de resiliencia y su puesta en práctica para bien propio y de la sociedad.
Por ello hice costumbre de escuchar algo de música que me permita descansar de tanta noticia negativa y prepararme para buscar estrategias a fin de que los más vulnerables de mis pacientes perciban un camino de esperanza y trabajen en él, no para una meta final ficticia, sino para una meta donde vislumbren futuro.
Mirta Zangaro
Licenciada en Psicología.