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sábado, 14 de julio de 2012

VIDAS CAMBIADAS


                             VIDAS CAMBIADAS. 





¿Qué harías si tu vida cambiara de un segundo a otro, tan rápido que ni siquiera pudieras darte cuenta en qué momento sucedió?

¿Qué tal si no existiéramos, si nunca hubiéramos nacido? ¿Y si tan sólo jamás hubiésemos  sido nosotros, si no hubiéramos conocido el mundo como lo conocemos, si la realidad en la que vives nunca la hubieras vivido?
Nunca te has puesto a pensar qué cosas cambiarías de tu vida. Y si sólo cambiaran las cosas buenas, tu familia, tus amigos, incluso tus problemas se volvieran diferentes.

¿Qué harías?  Bueno, a mí si me pasó. Y te diré lo que hice… Nada, absolutamente nada… Sólo me adapté a ella, tal vez si lo hubiese intentado hubiera podido volver a mi antigua realidad, pero no, no hice nada al respecto. Nunca supe si fue por miedo o si estaba en shock, pero al momento de reconocer si era mi vida o no, me di cuenta del cambio aunque la acepté como propia.

No sé el motivo real por el cual cambió pero si acepté esa realidad  de alguien más, no me convertiría en el causante, aunque se podría decir en términos vulgares que yo fui quien cambió mi realidad, mi vida, y la convirtió en algo que no era y nunca hubiese sido.

Son esos momentos, en los que uno da por perdido todo lo que había logrado, cuando llega la reflexión. Momentos en los que pensamos qué hicimos mal, qué hicimos bien, y qué dejamos atrás, qué extrañaremos y qué no. Sólo en esos instantes, nos damos cuenta de lo que era nuestro, de lo que nos pertenecía y de lo importante que eran algunas cosas que jamás volveremos a tener.

Para dejar más en claro esto que trato de explicar, voy a contar mi historia. No es una historia feliz, ni maravillosa, ni terrorífica. Simplemente una historia, en la que tal vez encuentren algo de drama y un aire melancólico.
Demás está decir mis datos personales, así como también contar  mi niñez y adolescencia, ya que no tienen inferencia en el relato que pasaré a dictar.

Si me hubiesen pedido que contara cómo era mi vida en otra etapa no lo hubiera hecho desde la perspectiva que lo hago ahora. Recuerdo a mi esposa, mis 2 hermosos hijos, mi perro, mi casa, mi auto, mi oficina, lo recuerdo todo y sigo agradeciendo por no haberlo olvidado.  Son pocas y cada vez menos las veces en las que me distancio de mis quehaceres y recuerdo los momentos felices que pasé. La última vez que los ví fue hace cuatro años, una mañana primaveral. Me desperté a las 6am (como era habitual), tomé una ducha mientras mi esposa se levantaba a despertar a los niños. Cuando bajé a la cocina el desayuno estaba preparado, los niños cambiados y listos para que los lleve al colegio. Besé a mi mujer y me despedí; subí al auto, me abroché el cinturón de seguridad y arranqué. Directo a la escuela cuyo nombre no recuerdo (¡increíble!)

Una vez despachados los niños, sólo quedaba llegar a la oficina y ganar “el pan de cada día” pero en ese habitual recorrido fue donde cambió lo que conocía como “vida”.

Tomé la misma calle por la que transitaba todos los días, lentamente los autos se iban atascando hasta quedar embotellados. Me acomodé y encendí la radio esperando que se descongestionara la situación. Así pasaron 15 minutos y mi paciencia comenzaba a agotarse.

Bajé del auto, y pude observar una concentración de gente que tapaba la calle. Al notar que no era una manifestación sino un grupo de conductores varados al igual que yo, me acerqué y pude notar el clásico desorden y bullicio que existe en un accidente. Si, lo era, una tragedia había ocurrido, un Audi negro con vidrios polarizados se había estrellado con el acoplado de un camión de tal forma que ahora se encontraba incrustado en la parte inferior de dicho (sinónimo de camión).

Pasaron dos largas horas hasta que el equipo de rescate lograra despegar los vehículos y asegurarse del número de victimas. Afortunadamente el conductor del camión no había sufrido daños graves, pero al llegar a la cabina del conductor de carro negro se reconoció la pérdida de un joven individuo masculino.

Casi irreconocible, por sus heridas generales, yacía en el asfalto el cuerpo frío y tieso de esa pobre víctima, que se lucía rodeado de una multitud de gente, entre ellos ahora, grupos de reporteros, paramédicos, conductores curiosos y yo. Mientras, mecánicos especializados sacaron con éxito el resto del Audi, fue entonces cuando divisé su matrícula, primeramente sin importancia, pero en una observación mas minuciosa descubrí porqué me parecía familiar. Sorprendido volví mi vista hacia el cuerpo, buscando hallar su mano. Sí, estaba casado, tenía su anillo en su dedo, exactamente igual que al mío.

Luego de eso, recuerdo haber sentido una  sensación de frío que recorría desde la punta de mis dedos hasta el último de los cabellos de mi cabeza. Una simple mirada bastaba para sentir ahora, que no estaba allí, del lado del espectador, tampoco era la víctima, sino que era integrante de un tercer lugar. Ya no estaba en mi cuerpo, no sentía, no respiraba y no caminaba como lo hacía materialmente. Todo mi panorama se tranformó n energía, eso es lo que era, eso es lo que soy, sólo un energía fuera de su máquina. Dispersa en el aire sin conexión con lo material.

Al ver cómo llevaban los restos que habían quedado de mí, tomé la decisión de seguir junto al cuerpo, con la tonta esperanza de que eso que reposaba inmóvil sobre la camilla cobrara vida y yo pudiera regresar a tal forma. La ambulancia ya no se dirigía hacia el hospital, ahora tomaba otro rumbo e iba directo hacia la morgue  más grande de la ciudad. 

Una vez allí me senté en una de las salas a esperar, un resultado, un informe, o simplemente la llegada de lo que sería mi nuevo destino. Pero nada pasó, nadie llamó, nadie me buscó y nadie me llevó, me quedé allí, en ese mismo lugar en el que me había sentado, inmóvil, tieso, frío y shockeado, esperando o no, pero me quedé.

Poco después, llegó a mis oídos la conversación de dos médicos forenses. Éstos, hablaban del recién llegado, habían podido reconocer su identidad. Al oír su nombre me helé aun más que antes, ese hombre que había fallecido, al cual había acompañado, no era yo. En esos ni en ningún otro de los registros figuraba mi nombre, mi apellido, algo que me identificara, eran solo cuerpos de personas a las que desconocía, gente que no era yo. ¿Cómo era posible que ese paso de lo material a lo espiritual haya sido falso? No estaba loco, en verdad nadie me veía, no existía ya para las personas, era otro más que pasaba “a mejor vida” pero mi cuerpo no aparecía.

Corrí hacia mi casa para poder organizar mis ideas en un lugar que me resultara familiar, allí estaban mi esposa y mis hijos, muy tranquilos e inadvertidos de lo ocurrido. Dediqué unos instantes a contemplar la escena familiar, triste, por no haber podido disfrutar de eso que me estaba perdiendo, de no haberle prestado atención cuando lo tenía, fue entonces cuando los niños corrieron alegres y eufóricos hacia la puerta… era mi cuerpo, ahí parado, lleno de vida y felicidad, la misma que a mí me faltaba. ¿Era posible lo que estaba pasando?, ¿era real lo que estaba viendo?  Increíblemente, era real, mi cuerpo tenía otra energía, una mucho más vital que la que yo le había dado, pero ¿cómo se explicaba que  mi cuerpo decidiera desplazarme para tomar otra esencia? ¿Cómo y en qué momento había ocurrido tal atrevimiento?, ¿quién era el responsable de mi despojo, a mí…, de mi cuerpo?

Muchas preguntas, y aunque hayan pasado ya cuatro años sigo sin respuestas con la certeza de que jamás las encontraré. Es ahora, en este estado, cuando me sobra el tiempo que me faltaba en vida para rememorar viejos recuerdos de lo que alguna vez tuve y nunca valoré.



                                                       MAIA FERRO SUAR
                                                               ESCRITORA











LITERATURA GAUCHA Y GAUCHESCA SON LO MISMO'?


Historia y Literatura: Literatura Gaucha y Literatura gauchesca ¿Son lo mismo? - Segunda Parte
Hemos hablado en la nota anterior del gaucho como tipo histórico y de su existencia a partir de la literatura, como dos caminos que se cruzan cada uno caracterizado de manera diferente.
 Tiempo de lectura: 3' 45" 
En el caso de la literatura sucede un mecanismo semejante.
La literatura gaucha es aquella que existió y aún existe en la realidad histórica de nuestro país y en países vecinos.
Algunas de las actividades de las que más disfrutaba el gaucho eran aquellas relacionadas con la música: del canto, las danzas con relaciones. Además mucha de la sabiduría es albergada en sentencias, consejos, refranes y dichos, varios de ellos marcados por la musicalidad que otorga la rima.
Cabe tener en cuenta un aspecto histórico importante: en el 1800, etapa de surgimiento y auge de la figura del gaucho, la mayor parte de los habitantes no sabían leer ni escribir, es decir que la literatura que tenía verdadera circulación en el pueblo era la de tipo oral, la que se aprendía de oído, aunque muchas líneas de literatura escrita cruzaron el umbral de la escritura, se emanciparon de sus autores y pasaron a ser del pueblo.
Por lo tanto, definimos como literatura gaucha a aquella que alberga creaciones e interpretaciones estéticas del gaucho, concretadas en su vida cotidiana, en sus fiestas y encuentros.
A la par de la realidad antes descripta, existía en nuestro país una clase adinerada y considerada culta que tenía acceso a la educación incluso en el exterior. Pronto los pensadores y escritores comenzaron a plantearse la necesidad de crear una literatura nacional, una escritura con ideas, personajes arquetípicos y espacios propios, y sobre todo, un lenguaje argentino. En este orden de ideas se fue forjando nuestra Literatura, primero aparecieron los personajes, los espacios hasta que el lenguaje llega a su máximo esplendor con José Hernández, quien no solo crea un personaje magistral, sino que lo crea cantor, tan símil a los de lo realidad que se vuelve costoso ver alguna diferencia.
La palabra símil viene a darnos una noción de lo que es la literatura gauchesca, porque es precisamente eso, la búsqueda de imitación por parte de los autores de los cánones utilizados por el gaucho.
Nuevamente vemos que ambos conceptos se relacionan y complementan, pero que es preciso diferenciarlos.
Actualmente la literatura gaucha sigue vigente, mientras que la literatura gauchesca a nivel nacional ha dejado de hablar del gaucho hace bastante tiempo.
Sin embargo, cabe valorar las literaturas consideradas locales, relacionadas con las realidades de cada una de la Provincias, que aún siguen rescatando temas telúricos que consideran actuales y constitutivos de identidad.

Por Zulema Fonseca

POESÍA GAUCHESCA



H
acia fines del siglo XVIII nace y empieza a desarrollarse en el entonces territorio del Río de la Plata un tipo de literatura de carácter popular, en un comienzo anónima, cuya característica general consiste en proyectar hacia el campo el ámbito rural del país, las costumbres de los hombres de campo, sus personajes típicos, todo ello a través de su tradición y su vocabulario. Es lo que llamamos literatura gauchesca, cuya difusión alcanza hasta el último tercio del siglo XIX. Refleja actitudes derivadas de la educación española, tales como el culto por las armas, la habilidad del jinete, y el sentimiento implícito de la libertad. Se ha insistido mucho en este último aspecto, pues parece desprenderse del mismo tipo de vida característico del gaucho, jinete solitario de las llanuras desiertas que debió aprender a manejarse con la independencia propia de un estilo de vida errabundo, en un ámbito que, como el de la pampa, parecía ofrecerse ante él como un horizonte sin límites ni ataduras.
La historia parece haber tomado al gaucho en la epopeya contra los españoles, bajo caudillaje de Güemes; y así lo tomó la literatura a través de 
Lugones, por ejemplo, en La Guerra Gaucha. Pero en realidad el gaucho ha vinculado también su nombre con muchos episodios bélicos de nuestra independencia, y estuvo presente en las campañas de los caudillos montoneros, en las luchas por la organización nacional -sin excluir el período rosista, con sus Colorados del Monte- hasta Caseros, momento en que la campaña se empieza a poblar de extranjeros, de gringos, como los llamaba, y a los que ve como intrusos que se proponen desplazarlo.
Aun dentro de la dinámica general de nuestra emancipación de España, la utilización de un lenguaje rústico, rural, fue en nuestra literatura un signo de independencia. El impulso de alejamiento de la tradición peninsular, de unificación con el propio suelo, de construir una nueva patria, contribuyó al desarrollo de esta literatura en formación. Fue así como, por conducto del 
romanticismo, los gauchescos aprovecharon el paisaje rural, las costumbres bien distintas de sus habitantes, tendiendo al olvido de lo ciudadano y tratando de captar lo popular, a veces con la colaboración de la música, tanto en el interior como en las zonas aledañas y provinciales. Esta literatura buscaba además conmover a un auditorio en su mayoría analfabeto, que se extasiaba con las noticias y sucesos relatados por los poemas y las letras de tono menor. El dialecto entraba con su facilidad porque era algo que no requería atención previa.
Se interpretaba, y, más aún, se intuía lo que no estaba dicho de modo explícito. Y mientras en los núcleos ciudadanos este lenguaje sonaba con aspereza y chocaba contra las formas cultas, en el ambiente popular lograba una penetración creciente y un desarrollo cada vez más impregnado del consentimiento activo. Nada parecía ofrecer resistencia a este modo de expresión. El poema gauchesco llegaba al pueblo todo. Sus autores sabían que en los cielitos, en las payadas, en los trovos, se concentraba una corriente literaria.Habían comenzado por ofrecer piezas de toque político, y siguieron por ese rumbo. Y así ocurrió sucesivamente con
HidalgoAscasubi o José Hernández. Pero a esto deberá volverse en su oportunidad.Poesía gauchesca y poesía tradicional.
No debe confundírse la poesía gauchesca con la poesía tradicional, latente ya desde los tiempos de la colonización. En esta última, nos llegan enraizados los viejos romances de matones, las rondas, las canciones, los villancicos y las coplas, los temas con héroes legendarios y caballeros, reyes y pastores, etc. Poesía tradicional que está fundamentada en el anonimato, que refleja un arte impersonal, que había sido recogida por los libros de cordel, los florilegios, las hojas sueltas o la memoria de lectura y la tradición oral. Estos elementos tradicionales se contaminan en tierras de América, se reelaboran con palabras, costumbres, accidentes, nombres, que le imprimen cierto tono local, pero siempre bajo una raíz histórica pura.
En el primer tercio del siglo XIX surgen entre nosotros los poetas anónimos y los payadores, improvisadores o memorizantes de coplas y rimas, que difundirán mediante versos octosílabos y acordes de guitarra este tipo de poesía. Los tonos dentro de su pobreza melódica no ofrecen una gran variedad. Pero se adaptan a distintas formas de piezas, desde los romanees a las décimas. Con los payadores la revelación estética de la poesía fue "no tanto de solaz, como noticiosa, profética, moralizadora, idealizadora y didáctica. En un medio social sin escritura, sin iglesia, sin escuela, sin presión social (por regir un tipo de comunidad rala), el payador era el letrado, el maestro, el periodista, el consejero y el predicadol'. Debe añadirse a esto que era deber ineludible, cuando se enfrentaban dos cantores, el payar de contrapunto.

Desarrollo de la poesía gauchesca
La poesía denominada gauchesca, género que surge en el ámbito rioplatense, ha quedado como sello indiscutible dentro de la literatura hispanoamericana. Ya desde su mismo nacimiento fue un elemento de consulta y una manera de plática confidencial entre la gente del pueblo. En esta manifestación verbal se acentuaba el decir pícaro y lo episódico, el suceso histórico -apenas interpretado en el momento de circunstancia-, todo ello difundido mediante el canto. Si bien los payadores habían compenetrado sus composiciones improvisadas o recordadas con el alma popular, el joven género gauchesco experimentó nuevos cambios.
El decir se volvió realista, crudo y convincente, el cual, al ser repetido por el cantar guitarrero se convirtió en noticia volatinera o suelto de periódico, aprendido con estribillo o melodía. Ya 
Bartolomé Hidalgo (1788-l822) había encendido con sus "cielitos" la combatividad del canto, reproduciendo a la vez con sus "diálogos" la conversación amena entre paisanos.
Estos dos elementos serán luego desarrollados por la literatura gauchesca a través de sus continuadores -inclusive los mismos payadores, noticieros o maestros dentro de las comunidades más inferiores-, cuyo desarrollo estará ya afirmado en una tradición.
En muchos casos, el decir jocoso estuvo salpicado por la reflexión o el comentario. No todo lo expresado entre paisanos eran chuzas verbales o requiebros festivos, sino que estaba también la queja mordaz, las múltiples lamentaciones con hechos citados para su confirmación. No se quería usar el canto como un puro juego lírico o ameno. Existía un dolor que estaba flotando en la intimidad del verso, de modo que el poeta dejaba las comparaciones aproximativas del lenguaje rural y se imponía la obligación de ser testigo de la verdad, del sufrinliento, de las luchas de la independencia. Lo político o lo social no dejaban de registrar la gracia del estilo, pero actuaban en primer plano.
El pueblo lo entendió así, y aprendía la historia del país o de su comarca natal a través del poema bordoneado en las guitarras. De este modo, los gauchescos cultivaron a la vez el verso sabroso y el polémico.La línea descriptiva de
Bartolomé Hidalgo se continuó así con el poeta Hilario Ascasubi (1807-1875), que es autor de una extensa producción lírica reunida luego por su autor en tres gruesos tomos editados en París en 1872. La costumbre de utili.zar seudónimos, tan difundida en la época, fue seguida no sólo por Ascasubi sino también, y posteriormente, por Estanislao del Campo (1834-1880), al autor del Fausto (1866). Si Hidalgo dio en su primario cantar del cielito el tono de una voz, yAscasubi con Santos Vega un minucioso friso'de la campaña bonaerense enfocando la historia de unos mellizos, Del Campo lleva a su culminación el juego dialogado de los poetas gauchescos. Todo en un proceso que culminará conHernández en una pieza cumbre de la literatura gauchesca: el Martín Fierro. A partir de aquí ya quedará bien marcado el rumbo definitivo de la literatura gauchesca, no sólo para el verso sino también para la prosa, entre las que deben incluirse las tentativas dramáticas o narrativas. Así se irán sucediendo más tarde Ricardo Gutiérrez, Martiniano Leguizamón, Benito Lynch, Ricardo Güiraldes en esta orilla del Plata, mientras en la otra surgen figuras como Javier deViana, Eduardo Acevedo Díaz, Carlos Reyles, etcétera.



                                             BARTOLOMÉ HIDALGO

POESÍA GAUCHESCA







Egydio Romanenghí y Carlos Nogueira Martins.

Año 1, No. 1
2 de octubre de 1976

LA POESIA GAUCHESCA
(c) Copyright Egydio Romanenghi, Carlos Noguiera-Martins. 1976/1999.

La poesía gauchesca siempre nos ha parecido, por lo noble y por ser nuestra, el mayor canto de gesta de la América del Sur. Es tonada y es historia, y tiene su particular color y ostenta calor y vida. la poesía gauchesca es novedosa y entretenida, pintoresca y expresiva, realista y vigorosa.

Mientras en Espana, Buenos Aires y Montevideo los poetas escriben odas y silvas en estilo pseudoclásíco, los bardos argentinos y uruguayos, poetas de circunstancia, en el mismo estilo, cantan patrioticamente sus versos revolucionarios. Al llegar 1810 canta toda la Nación; las odas y los cielitos están de moda y con ellos las vihuelas. Se pulsa la lira, se pregona la Independencia y el pueblo acepta con entusiasmo la idea de libertad y el concepto de soberanía nacional.

Cuatro años antes de 1810, el pueblo argentino celebra una de sus grandes victorias al derrotar al ejército invasor. Cupo a Santiago de Liniers el honor y la responsabilidad de enfrentar a los ingleses y a Vicente Lopez y Planes, capitán de los patricios, cantar dicha victoria. [*Hubo dos invasiones inglesas, una en 1806 y otra en 1807. Al producirse la primera invasión, el virrey Rafael de Sobremonte, sucesor del primer virrrey Pedro de Cevallos, huyó a Córdoba. El pueblo lo destituyó por su cobarde proceder, y en su lugar fue nombrado Santiago de Liniers por decisión popular.]

La derrota del ejército inglés dio lugar a una enorme producción anónima. Poetas e ímprovisadores exteriorizaron el sentir del pueblo escribiendo sátiras coplas, décimas e incluso algunos romances. Esta poesía popular no siempre mereció el elogio de ciertos y determinados críticos que no tuvieron presente en ese particular momento de entusiasmo nacional el detalle de mayor significación -la esencia de tales reacciones, de mucho más valor que las formas preceptivas.

Toda la poesía de la Revolución de Mayo es de carácter militar, patriótico y liberal; es, además, genuinamente nacional y, por momentos, innecesariamente hiriente y satírica.

Menéñdez y Pelayo llama a las poesías pseudoclásicas y populares de la Revolución curiosidades bibliográficas".(1) El crítico español,tan acertado en todo lo que decía, emitió su juicio con referencía a ese acervo de versos populares aparecidos desde las invasiones inglesas. La gran significación de esta particular modalidad poética se halla en la idea de patriotismo y en el valordel pueblo, dos hechos que anticipan el momento de liberación. A la voz de Maríano Moreno y de José Paso y a la acción disciplinada. de Manuel Belgrano y Antonio González Balcarel responderán los poetas y el pueblo. El período de la poesía revolucionaria termina con Juan Cruz Varela, poeta pseudoclásico y el precursor más inmediato del movimiento romántico.

El mismo escritor español antes citado, adentrándose ya en las esferas gauchescas, anotó lo siguiente: "Prescindiendo de la poesía tradicional, sobre la cual no se conocen datos positivos y seguros, y llegando a la poesia escrita o de imitación más o menos literaria, aparece como remoto precursor de ella, aquel capellán del Fijo de Buenos Aires, y ex profesor en el colegio Carolino, autor de romances históricos sobre la defensa de Buenos Aires, compuestos para Ser cantados en comunes instrumento (la guitarra?) por los labradores, los artesanos en sus talleres, las señoras en sus estrados y la gente común en las calles y plazas". Pero estos romanzones vulgares, en el tono de las jácaras de Francisco Esteban, nada tienen que pueda decirse muy peculiarmente argentino. El primero que, coincidiendo en este procedimiento con muchos poetas dialectales de todos los tiempos y naciones se apodero tipo del gaucho para hacerle discurrir en su propio dialecto sobre los acontecimientos políticos, fue un uruguayo, D. Bartolomé Hidalgo, antiguo oficial barbero, y por consiguiente coplista y tocador de guitarra. Tenía, no obstante, pretensiones de poeta culto; pero nunca sus unipersonales o monólogos que hizo representar en festividades cívicas en los teatros de Montevideo y Buenos Aires, le dieron la reputación que justamente logró por los pintorescos y graciosos diálogos entre Jacinto Chano, capataz de una estancia en las islas del Tordíllo y Ramón Contreras,"gaucho de la guardia del Monte", describiendo el uno lo que vio en las fiestas de Mayo en Buenos Aires el año 1822, y dando el otro sanos consejos políticos, con sentido común análogo al del Buen hombre Ricardo, de Franklin".

La poesía gauchesca es hija directa de la vida americana que dio origen a nuevas modalidades, a nuevos ambientes, a nuevas costumbres y creaciones propias de la tierra; surge, el así puedo decirlo, una corriente popular inevitable cuya forma escrita empieza con el movimiento romántico. Esta corriente popular influyó sobremanera en los escritores cultos que absorbieron las formas populares,pero sin abandonar la Imitación europea. Los poetas que utilizaron el lenguaje culto en sus formas poéticas fueron casi todos hombres de ciudad, con una formación intelectual muy superior a los poetas gauchescos, propiamente dicho. Esteban Echeverría, Juan maría Gutiérrez, Florencio Varela, Rafael Obligado y algunos otros se sirvieron para escribir los temas gauchescos de la lengua culta. Pertenecen, en tal sentido, al grupo de la primera hora. Estrictamente hablando, lo que se entiende por poesía gauchesca comienza con Bartolomé Hidalgo y Juan Gualberto Godoy. De la obra poética de este ultimo,las noticias son escasas. "El Corro", acaso su mejor poema, se ha perdido; los fragmentos que se han hallado no son suficientes para realizar una mayor apreciación literaria. Hidalgo es el poeta de la Independencia, de la Revolución.

Desde el primer momento -cosa que parece no haber observado el poligrafo santanderíno Menéndez y Pelayo- la expresión poética gauchesca es lo más genuinamente característico de la literatura argentina. Y en lo que atañe al Martín Fierro de José Hernández, la obra maestra en su género el escritor Carlos Astrada hace la siguiente observación "Nosotros, argentinos, tenemos un privilegio singular: somos el único pais de Latino-Améríca que posee un poema épico de la belleza y jerarquía espiritual de Martín Fíerro, poema que acrisola los origenes heroicos de la nacionalidad y, a la vez, aclara e interpreta el mito de los argentinos, proyectándolo hacia el futuro a la conquista de gloria y continuídad".2

La pampa es el escenario de esta poesía y el gaucho su mayor protagonista. Con un lenguaje y estilo peculiares, los poetas y los prosistas píntarán la vida campestre y las costumbres campesinas: hablarán del indio, del mestizo, del negro, del mulato, del gringo inmigrante, del viajero, etc. Lo mismo ocurrirá en el Uruguay, con idénticas modalidades y caracteristicas.

El lenguaje gauchesco, usado en la literatura que analizamos, es el que hablaban los hombres de la pampa. Esta particular manera de hablar la heredaron los gauchos y los campesinos de los primeros colonizadores. Era una lengua plagada de arcaísmos, neologismos y voces indígenas americanas, y abarcó un pe-riodo de cien años, desde fines del siglo XVIII hasta fines del XIX. Durante este tiempo sufrid las modificaciones linguisticas propias del ambiente. El progreso mecanizado y el cosmopolitísmo influyeron poderosamente en el lenguaje gauchesco al punto de disolverlo casi totalmente. Actualmente nadie habla dicha lengua. Solamente nos queda su expresión escrita en algunas obras literarias. Foneticamente, se sabe muy poco.

El lenguaje rústico de los gauchos comenzó a descomponerse ante el influjo de la acción civilizadora del elemento extranjero, de los medios de transporte modernos y la aparición de las nuevas máquinas usadas en el campo. Al unificarse por el fenómeno de urbanización y asimilación del campo se produjo un cambio en la literatura, que ya hemos señalados la literatura gauchesca escrita en lengua culta. Del lenguaje hablado por los gauchos solo nos queda el hecho histórico.

La poesía gauchesca comienza a adquirir personalidad a partir de la Revolución de Mayo para decaer unos años antes de la muerte de Hernández, el bardo gauchesco por excelencia, fijandose como fecha de su decadencia el año 1885.

Tres son las etapas de la literatura gauchesca, y en cada una de ellas descuella un poeta culto que la representa, asumienel papel de intérprete. Estos poetas exteriorizan , cada cual a su manera, los sentimientos del pueblo (nacionales, políticos y sociales) y, en general, la idiosincrasia y mudo de ser y de pensar de los gauchos y campesinos.

La expresión original y propia de este tipo de literatura, tan distinta a todas las literaturas de los demás pueblos, es, en cierto modo, el resultado de la mera circunstancia cuyas causas conocemos (geográficas, históricas, étnicas, culturales, etc.). La falta de metales (minas de oro y de plata en aquellos días) hizo que los conquistadores, en busca de pingües ganancias y beneficios materiales, se mantuvieran alejados de nuestras regiones. El afán material de los españoles aislaron a la Argentina por más de dos siglos (XVI y XVII), manteniéndola prácticamente incomunicada de las corrientes culturales y económicas. Este aislamiento facilitó un tipo de literatura, aman de otras cosas, sin hábitos y costumbres literarios tales como el culteranismo, el conceptismo y el barroquismo. En este sentido, la influencia española es menor en Argentina que en los demás países hispanos. Al margen de dicha influencia, los escritores argenti~ nos crean su propia corriente literaria en un idioma y en estilo muy personales. La influencia española en Argentina, enorme y profunda, hay que buscarla por otros caminos.

Los antecedentes de la Expresión literaria gauchesca son el romancero, el cancionero, la música y los bailes españoles, principalmente andaluces. Esta corriente hispánica hizo mella inmediatamerte en la población campesina. Prendió en el alma del gaucho cantor de que nos habla Sarmiento y surgió el paya-anonímo. Los Micos y cantores fueron los encargados de perfeccionar dicha corriente con matices propios del ambiente. En las postrimerías del siglo XVIII ambas corrientes se asimilaron. Dicho encuentro, naturalmente, era cosa de tiempo, un momento inevitable. La misma corriente culta, que imitaba la europea, aproxímose, con el andar del tiempo, a la popular. Esta ultima, como sabemos, es siempre la predominante.

La literatura gauchesca tiene un idioma propio, un asunto que tratar y un escenario, todos ellos altamente típicos. Tiene, además, un actor, típico también, el gaucho.

En la literatura gauchesca predomina el mundo zoológico. El elemento botánico es secundario. De los animales, el caballo es, naturalmente, el más aprecíado por los gauchos y, en general,por todos los campesinos. Con 61 se abrieron camino el labrador y el ganadero en la lucha por la vida. El encuentro del gaucho y el caballo dio lugar a una nueva industria -la ganadería, que resulto,poco después, el eje de nuestra economía.

En la poesía y en la prosa gauchesca hay ausencia de sinónimos, pero abundan las metáforas y los símiles. A pesar de sus limitaciones lingüísticas, la expresión es siempre rica, oportu-na y personal. Una de las pocas palabras rica en sinónimos es "caballo". Son sinónimos de caballo, en sentido despectivo, matungo, mancarrón, sotreta, etc. Con sentido de distinción, flete,Parejero, rocin, pingo, etc.

Los peores enemigos del gaucho fueron los mismos argentinos con voz de mando, cuyos abusos sublevaron al jinete de las pampas. La civilización mecanizada lo acorraló paulatinamente dis-, minuyendo su radio de acción con alambrados y tranqueras, maquinaria moderna y nuevos medíos de transporte. El gaucho, sin entender claramente lo que ocurría, aceptó, confusa y resignadamente, la suerte que el destino le había deparado. Buscó infructuosamente otras rutas para quedar, poco después, a merced de su mala estrella. La civilización lo había suplantado. Comprendió, entonces, que su presencia en la pampa ya no hacía falta. Y al contemplar las llanuras pampeanas y sus queridos lares por última vez, lo dijo a su caballo:

Vámonos, mi pingo,
vámonos de aquí
ya nadie nos quiere,
para qué Insistir.

Vámonos mi pingo,
aún queda lugar
pa olvidar las penas
y este gran pesar.
                                                         
Vámonos, mi pingo,
para qué insistir.

NOTAS
(l)Menéndez y Pelayo* Hístoria la poesía hispanoamericana (Madrid: Santander, Aldus S.A. de Artes Graficas, 1948)TOMO II.
(2)Carlos Astrada, El mito-gaucho (Buenos Aireas Ediciones Cruz del Sur, 1964). P. 85.
Santiago de Liniers: Marino francés al servicio de España. Se díatínguió en la reconquista de Buenos Aires ocupada por los ingleses. Pus nombrado virrey del Plata en 1807. Al negaras a reconocer la Junta Gubernativa de 1810, año en que se proclamo la independencia argentina, murió fusilado en Córdoba la capital de la provincia que tiene el mismo nombre. (1753-1810)

Vicente López y Planes: --Nació y murió en la ciudad de Buenos Aires (1785 -1856).
Actuó a los veintiún años como capitán de Patricios durante las Invasiones inglesas. Fue gobernador de la provincia de Buenos Aires después de Caseros. Justo José de Urquiza, al mando de un ejército rebelde llamado el Ejército, derrotó al tirano Juan Manuel Ortiz de Rosas en la batalla de Caseros el día 3 de febrero de 1852.Lopéz, y Planos es el autor de la letra del himno na-cional argentino. Su producción poética no fue muy extensa. En su poema El triunfo argentino cantó la victoria sobre los Ingleses. En su Delicias del labrador (oda) tal vez sea su mejor composición
25 de mayo de 1810 y 9 de julio de 1816: La primera de las fechas marca el comienzo del período independiente de Argentina y la segunda, de mayor significación histórica la proclamación de la independencia de las Provincias Unidas en la América del Sur.
Pedro de Cevallos y Baltasar Hidalgo de Cisneros* El primero y el último de los virreyes, nombrado en1776 y 1809,respectivamente. Cisneros fue depuesto por la Revolución al siguiente año (1810).

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viernes, 13 de julio de 2012

Para vos mi queridísima amiga...



“Escrito a la amistad "
Si llego a caer no caigas conmigo, dame tu mano para poder levantarme.
 El día que llore no muestres lastima llorando conmigo, demuestra fortaleza en un abrazo.
 Cuando triunfe celebra conmigo, pero haz que toque tierra si me llego a elevar.
 Dime siempre la verdad aunque me lastimes, en realidad sabré que es porque me quieres.
 Si tengo miedo sonríe, tu risa será un grito de esperanza.
 Cuando posea mucho, oblígame a compartir porque las bondades de la riqueza no se comparten solas.
 Quiéreme por lo que soy y no por lo que te puedo llegar a dar...
Bello silencio


                                                                          Licenciada Nereyda Guzmán



UN NUDO EN LA SÁBANA (Reflexión)




En la reunión de padres de familia de una escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos.
Ella entendía que aunque la mayoría de los padres de la comunidad eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicar y pasar con los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.

Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya estaba acostado.

Explicó además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba reemplazar esa falta dándole un beso todas las noches cuando llegaba a su casa y para que su hijo supiera que él le había ido a ver mientras dormía, hacía un nudo en la punta de la sábana.
Cuando mi hijo despierta y ve el nudo, sabe que su papá ha estado allí y lo ha besado. El nudo es el medio de comunicación entre nosotros.

La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando comprobó que el hijo de aquel hombre era uno de los mejores alumnos de la escuela.

Este hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.
Aquél padre encontró su forma, una forma simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía a través del nudo, todo el afecto de su papá.

Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban para aquél hijo, muchísimo más que un montón de regalos o disculpas vacías.

Es válido que nos preocupemos por las personas, pero lo más importante es que ellas sepan y puedan sentir nuestra preocupación y cariño por ellas.

Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, ya que los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el golpe de la rodilla o el miedo a la oscuridad.
Las personas tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben distinguir un gesto de afecto y amor, aunque ese gesto sea solamente un nudo en la sábana. Un nudo cargado de afecto, ternura y amor.

“Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en justicia, cariño, amor e integridad, piensen en ti”
                                                                         Licenciada  Nereyda Guzmán 

miércoles, 11 de julio de 2012

LA ELECCIÓN





Un domingo estando en el pórtico de mi casa, observé a un grupo de personas que iban de casa en casa leyendo la Biblia y repartiendo panfletos; en seguida uno de ellos me abordó y exclamó: ¡¿sabe usted que el mundo es un mudo en decadencia?! Sí, usted puede constatarlo con solo leer los diarios y ver la televisión- continuó exponiendo el hombre mientras lo observaba y escuchaba atento su argumento , me hablaba de del aumento de la delincuencia, el calentamiento global, la pérdida de valores, el desenfreno en la promiscuidad sexual, la corrupción en el gobierno, el aumento en el costo de vida etc. Después de oírle pensé que si no estuviese seguro de quien soy buscaría quitarme la vida, o mudarme a algún lugar solitario.
Pero en su lugar me dije: ¡pobre hombre, en qué mundo terrible vive!, y me puse a hacer un recuento de vida en todos esos aspectos. Me dije: bueno, creo que hoy soy un mejor hombre que en el pasado, materialmente estoy mejor, no soy rico pero tengo qué vestir y qué comer; en mi pasado soporté hambre y anduve descalzo, en el pasado era ateo y en el presente estoy convencido que Dios está en todo y todos, cuando era niño la gente moría de enfermedades que hoy están erradicadas.
 En fin creo que el mundo de ese hombre es diferente al mío, es que las cosas cambian cuando cambia la forma en que las vemos. Si bien todos vivimos en el mismo planeta, éste puede cambiar si cambia la forma en que lo miramos.
Jesús dice” los ojos son la lámpara del cuerpo, así que si tu ojos son buenos, todo tu cuerpo tendrá luz”. El hombre de mi historia aunque con buena intención quiso ver todo oscuro y nefasto, en mi caso elijo seguir la luz y ver a Dios en todo y en ti, elijo Amar y practicar el Amor Verdadero.
QUE LA PAZ SEA EN TI
ULISSEZ ALVARADO