Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez
Como si semejante tragedia fuera poco, como si el dolor que uno siente en el corazón ante el hecho consumado no alcanzara, como si las lágrimas no fueran suficientes, tenemos que ser testigos de la manipulación mafiosa que el monopolio Clarín está haciendo de una tragedia inimaginable. Y créame que hago un esfuerzo enorme para no caer en el insulto llano sin demasiados eufemismos. A veces cuesta horrores mantenerse estable cuando se ve a estos mercenarios siendo irrespetuosos aun con una tragedia de semejante magnitud.
Ni bien se supo el terrible desenlace que tuvo la búsqueda de Candela, los mensajeros de Magnetto marcaron el territorio muy claramente. Ya sabemos que esa línea editorial luego es levantada y copiada mansamente por los mercenarios más pequeños, aunque igual de despreciables. Los primeros lo hacen por mantener una posición hegemónica, los segundos solo por ser serviles genuflexos del capomafia. Desde un primer momento se intentó forzar la tragedia a los terrenos en donde ellos pueden sacar mayor partido, esto es: “culpar a Sciolli, y por asociación directa a Cristina” y “La inseguridad” Otra cosa no les sirve, así que se dedicaron sin tapujos a presionar la situación hacia esos tópicos. Soy de los que no espero nada de esa gente, pero aun así me sorprende ver tamaña decrepitud.
Desde los programas políticos de Todo Noticias se fustigó abiertamente el desempeño tanto policial como del Estado en toda la investigación. Para ello siempre utilizan el mismo método: convocan a sus voceros. Nunca faltan los cómplices carroñeros que están dispuestos a ir con celeridad a sus estudios para validar las cosas que Magnetto quiere decir, pero que le hace decir a otros. Por cumplir roles tan patéticos quedaron terminadas las carreras políticas de Elisa Carrio, Ricardo Alfonsín, “Pino” Solanas y otros. Pero pareciera ser que no escarmientan. Se deduce de esta actitud servil que se deben mover enormes sumas de dinero para poder comprar las más conspicuas conciencias.
Desde esa noche trágica están exigiéndoles a las autoridades que den explicaciones, como si ellos fueran la Ley. Como si este Gobierno tuviera que hacer lo que los otros hicieron: salir corriendo a ver cuáles eran los requerimientos de Magnetto. Eso era antes, Héctor. Se terminó para siempre esa Argentina, andá viendo si te anoticiás. Los presidentes anteriores eran funcionales a los reclamos del conglomerado monopólico, pero este no. Las pasadas elecciones dejaron en claro cuál es la situación en referencia a lo poco que la sociedad les cree. El problema aquí es que ellos crearon una realidad alternativa, y no saldrán de ella ni siquiera ante la apabullante realidad que los desborda. Ese es el problema de ser formadores de opinión y de haber guiado desde las sombras los destinos del país, cuando el nivel de conciencia cambia y la gente comienza a descreer de los monopolios ellos se mantienen con firmeza en sus posiciones, y no salen de allí por nada del mundo.
Yo les decía que debía hacer un esfuerzo sin precedentes para no caer en el insulto barato, aun sabiendo que es lo menos que se merecen, al menos hasta que algún día las leyes los pongan donde se merecen. ¿Cómo se puede relatar sin caer en el agravio la deleznable actuación de esos “periodistas” que hacen suya la guerra de su patrón y se tornan más clarinistas que el propio Clarín? Ver a Bonelli haciéndose el dolido, el apesadumbrado, mientras trata subrepticiamente de guiar las respuestas de sus invitados hacia donde él quiere y se siente cómodo me llena de repugnancia. Simplemente verlos tan serviles y ciegos es algo que deprime, y me hace añorar un mundo sin la hegemonía de estos seres que convierten a la profesión de periodistas y a la misma raza humana en algo olvidable.
Ya no soporto verlos utilizar algo tan trágico y conmovedor como el asesinato de Candela. Ni siquiera respetan algo tan escalofriante. ¿Qué se les puede pedir luego de esto? ¿Hay retorno desde ese lugar? ¿Se puede algún día salir de ese espacio infame sin máculas? No creo. Por eso me da repugnancia verlos comportarse como si todo en la vida se centrara en sus intereses. Y me pregunto cuánto se le pagará a alguien para que haga ese papel tan infame y denigrante. ¿Vendrá discriminado en sus recibos de sueldo los honorarios por ser serviles? ¿Cobrarán más cuanto más canallas sean?
Por eso insisto: tienen cientos de políticos de distintos colores partidarios; abogados, ex presidentes, opinólogos, filósofos, otros periodistas etc. Todos ellos les son funcionales y obsecuentes sin problemas, y están disponibles para seguir siendo usados. Pueden seguir usufructuando libremente a todos esos peleles, no es necesario meterse con un hecho tan desagradable como lo ocurrido con Candela. Por favor, Clarín, con Candela no.
No permitamos que usen su tragedia
Ricardo Gómez ricardomardel@yahoo.com.ar
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