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martes, 29 de abril de 2014

LA TRANSGRESIÓN: EL PODER DEL SOBERANO


EL PODER DEL SOBERANO

En la ética antigua se sustentaba en las nociones de pecado, culpa, redención y obediencia incondicional a la palabra divina para sostener el poder patriarcal, más adelante la teología reformularía estas tradiciones. Para ello convirtieron el derecho natural en una derivación racional de los mandatos divinos proponiendo una jerarquía entre la ley divina, la ley natural (la superioridad de lo que es natural sobre lo convencional, es decir la superioridad de lo que es justo por naturaleza sobre lo que es justo por convención) y la ley positiva (el derecho escrito).  Esta perspectiva servirá por muchos siglos de modelo teológico político para fundamentar el poder absoluto del soberano. Este iusnaturalismo premoderno supone la superioridad de las leyes naturales sobre las leyes positivas así como la prioridad de los deberes y obligaciones con el soberano sobre los derechos de actuar libremente. (Nota: el iusnaturalismo o Derecho natural es una teoría ética y un enfoque filosófico del Derecho que postula la existencia de derechos del sujeto fundados en la naturaleza humana, universales, anteriores y superiores al ordenamiento jurídico positivo y al derecho fundado en la costumbre. Como dice Zaffaroni la sociedad es entendida como un organismo natural con un reparto de funciones que no puede alterarse ni decidir su destino por elección de la mayoría de sus células. Cualquiera que pretenda una modificación genera una enfermedad contra la ley natural. Cualquier transgresiones considerada un acto criminal que debe ser castigado con la máxima dureza.

Es Thomas Hobbes quien inaugura el iusnaturalismo moderno. En su libro Leviatán parte de la idea de que la condición natural del ser humano es de una guerra de todos contra todos. A este problema Hobbes plantea que la solución es que el ser humano queda libre de sus debilidades al renunciar a sus derechos naturales a favor de una estructura coercitiva, legalizada por un  consenso que pone freno al desarrollo de sus pasiones. Para Hobbes “el hombre es lobo del hombre”, por lo tanto el miedo es la única garantía para la paz y la seguridad de la sociedad. En el modelo absolutista hobbesiano, la sociedad política no cambia su naturaleza pasional ya que puede estallar en cualquier momento al romperse el contrato social de protección y obediencia. Es que para Hobbes no existe ninguna posibilidad de una transformación de la subjetividad de las pasiones que permitan establecer vínculos de solidaridad por fuera de un Estado coercitivo basado en el miedo.

FUENTE: Psicoanalista Enrique Carpintero        

Licenciada Mirta Zangaro

1 comentario:

  1. El artículo del Dr. Carpintero analiza el concepto de transgresión y porqué no se puede prescindir de ella en tanto es la condición en la que se orienta el devenir. A medida que se vayan presentando los distintos puntos que ha tratado el lector observará el tema cada vez con mayor interés.

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