Cuando hablamos de carisma, si bien son cualidades propias de la persona, no necesariamente han de ser innatas, si la persona desea adquirir carisma, hay formas de trabajar en ello.
Para ello primeramente es necesario que el paciente DESEE ese cambio en su personalidad que faciliten la confianza del otro y la comunicación, la cual muchas veces se ve entorpecida por la falta de buena postura, la vestimenta adecuada (no hablo de marca ni costo alto), una expresión corporal y un lenguaje apropiados. Si bien es una labor ardua, no es por ello imposible teniendo a tal fin la orientación y guía de un profesional que sea de nuestra confianza, dejando que éste trabaje sin hacerle cuestionamientos que sólo retrasan los resultados que busque obtener.
Para ello el profesional le aconsejará que utilice y destaque sus mejores herramientas en el contacto con el otro, que su sonrisa si es corta, la amplíe; que si sus chistes son malos evite decirlos, que su voz sea clara y en el tono adecuado, que sus gestos sean el reflejo de sus palabras, que dramatice, que sepa promover una cultura colaborativa,
Ser carismático no significa ser un snob, un excéntrico que llame la atención por una conducta no asertiva en sociedad.
Ser carismático implica que los demás puedan observar a una persona animosa, diligente, con cierta sabiduría sobre las cosas que interesan al grupo de pertenencia, alguien que cree en la palabra del otro puesto que es condición única para que el grupo pueda creer en él.
Ser carismático significa que esperen esa presencia, que sea deseada su palabra, pues su discurso se caracteriza por hablar sin herir, ni tampoco sentirse herido cuando el grupo debate sobre otras cuestiones que tal vez él no comparta pero respete.
Si el paciente es tímido, este aprendizaje hará disminuir un monto importante su timidez, puesto que cuando se deja de pensar desde el Yo para pensar en Nosotros, ahí se comienza a crecer.
Si el paciente tiene condiciones pero le falta lenguaje, es muy fácil que pueda aprender un vocabulario más amplio que le permita resaltar sus conocimientos.
El único inconveniente se produce cuando el paciente carece de entereza para el logro de esta meta, o simplemente desea un lucimiento personal, o es un proyecto que no le inspire suficiente pasión como para transmitir a los suyos o no se molesta en infundir fortaleza y confianza a su grupo.
El líder carismático busca el logro compartido. Pero si nos preguntamos dónde tiene su campo de acción, tenemos una respuesta rápida: políticos, religiosos, grupos artísticos, en todo grupo donde se observe esa necesidad de fusión de matices, ese diamante del que surge una luz distinta en cada arista, ese retrato a lápiz que dice tanto o más desde sombras y luces...
El líder carismático está en esa renuncia que hace a muchos intereses personales cuando es tiempo de trabajar por y para el grupo...
Es la persona que sabe elegir las oportunidades y que se vale de elementos y estrategias no convencionales y se maneja aún con riesgos personales.
Toda esa entrega, todo ese sacrificio logran en el grupo una plena aceptación a sus propuestas y un seguimiento al líder aunque ello signifique sacrificio.
Sus seguidores sienten un afecto especial, fuerte hacia él, se identifican con su persona y lo imitan.
Licenciada M.Zangaro




Excelente texto. Cuánto tenemos para aprender!!!
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