Psicoactivas
35 contenidos de la prevención
Si usted es padre, madre, maestro, amigo o facilitador y tiene la oportunidad de ayudar a prevenir el consumo de drogas en su comunidad prepárese previamente para lo cual es necesario leer e informarse acerca de las consecuencias del uso de las drogas, las características del grupo al que se dirige –sean jóvenes, adultos, nivel de escolaridad, intereses, etc- y las necesidades a las que responde, o puede responder, el uso de sustancias psicoactivas en el contexto de la cotidianidad. También será de gran ayuda conocer el marco normativo y la oferta de servicios de las instituciones para prevenir mitigar y superar el consumo de sustancias psicoactivas.
Una intervención en prevención de sustancias psicoactivas a partir de la educación y la información sobre las drogas debe brindar un horizonte discursivo común para qué los padres y/o los cuidadores refuercen en la casa lo que los niños están aprendiendo sobre los efectos perjudiciales de las drogas. Se trata de brindar la oportunidad para la discusión familiar desde argumentos enriquecidos sobre los riesgos y daños del uso y abuso de sustancias psicoactivas legales e ilegales
Evitar expresiones y posiciones deliberadamente reactivas, prejuiciadas y estigmatizantes sobre las personas consumidoras de sustancias Psicoactivas, no quiere decir tranzar posiciones o flexibilizar principios, sino introducir un ingrediente que facilita la construcción de confianza que permite libertad para hablar de su experiencia. Recuerde que los "prejuicios" son representaciones de "superioridad moral" que reproducen el discurso cultural de dominación en el cual el consumo de sustancias psicoactivas ocurre con mayor probabilidad.
En nuestra comunidad no hay quien esté al margen del uso de sustancias Psicoactivas; regularmente las personas toman café, consumen cerveza o vino y no los identifican como sustancias psicoactivas -lo cual incide en la baja percepción del riesgo y daño frente a su consumo. De igual manera ingieren medicamentos con prescripción médica –y sin ella también- muchos de los cuales tienen propiedades psicoactivas y su uso continuado puede generar dependencia. Por esto nos atrevemos a decir que los problemas no están en las sustancias, sino en los tipos de uso que las personas les dan.
El objetivo primordial de la prevención es generar acuerdos de responsabilidad para el auto cuidado en primer lugar de las personas consigo mismas, pero también de las familias y las comunidades. De la misma manera que alcohol se consigue en cualquier esquina y no todas las personas son alcohólicas, las acciones de prevención deben facilitar a las personas, aun en contextos de fácil acceso a las sustancias psicoactivas, información adecuada sobre riesgos y daños del uso de drogas, construir motivación para el auto cuidado, generar capacidades para tomar decisiones responsables y capacidad para asumir las consecuencias displacenteras, incluso las perdidas o duelos, del proceso de asumir un estilo de vida saludable.
La practica regular de actividad física, tiene mercados efectos protectores tanto físicos como psicológicos para prevenir el consumo de spa a cualquier edad; por la cara opuesta el sedentarismo, los malos hábitos alimenticios, el aislamiento de la red de amigos, predispone el organismo para engancharse a los efectos placenteros del uso de sustancias psicoactivas.
El inicio en el consumo de cualquier sustancia psicoactiva a temprana edad incrementa el riesgo de abuso y dependencia, afecta el desarrollo y crecimiento normal del organismo en formación y promueve un esquema de relaciones que no son de amistad ni de apoyo ni de solidaridad sino de conocidos que tienen en común un comportamiento. En este contexto el semejante adquiere valor en cuanto sea instrumento que posibilita o favorece el acceso a la sustancia.
Períodos de la vida del adolescente en donde hay transición o cambio en las condiciones de vida, por ejemplo como consecuencia de la separación de sus padres, cambio de barrio o del colegio, introducen nuevos desafíos sociales emocionales y académicos y mayor exposición y acceso a la sustancias Psicoactivas. De igual manera el ingreso a la escuela secundaria o a la universidad otorga mayor autonomía frente a la guía de los padres, abandono del hogar primario, proximidad en las relaciones con personas a usan sustancias y mayor participación en actividades sociales que involucran su uso, todo lo cual en su conjunto puede aumentar el riesgo de los jóvenes para abusar del alcohol del cigarrillo y otras sustancias Psicoactivas.
La gran mayoría de las instituciones que tiene la obligación de atender urgencias por sobredosis (hospitales públicos) no están debidamente preparadas para ello, no tiene protocolos específicos, no llevan registros sistemáticos, y en ocasiones estos son tan ambiguos que ni siquiera hacen referencia a consumo de spa sino solamente a “intoxicación por agente externo”. (47)
El consumo de sustancias psicoactivas altera la concentración, la motivación, y la percepción, disminuye el rendimiento y coloca a las personas en alto riesgo de accidente laboral o de tránsito. En la drogodependencia las personas desarrollan la necesidad de consumir una sustancia psicoactiva para evitar o contrarrestar estos efectos adversos.
La drogodependencia es una manifestación de la dependencia normal del ser humano, dependemos del amor de los otros, de la solidaridad del semejante, del reconocimiento social pero también podemos depender de relaciones problemáticas, del poder, del dinero, del prestigio, del juego, de la comida. Las dependencias se hacen más problemáticas cuanto más revelan la fragilidad de las personas para alcanzar un equilibrio auto regulado.
Las intervenciones tempranas en prevención de sustancias Psicoactivas por regla general abordan el reto de construir capacidad respuesta para que las personas puedan ejercer su derecho a buscar y encontrar felicidad, bienestar y realización en el contexto cotidiano de su vida. Así, un niño con una buena nutrición, con un completo esquema de vacunación, bien tratado, valorado y aceptado por su familia y su comunidad, e incluido en un proyecto educativo institucional tendrá mejor capacidad respuesta a los retos que la vida le plantea y podrá enfrentar, con mejor pronóstico de resultado, las experiencias vinculadas al acceso y uso de sustancias Psicoactivas. De igual manera sus padres y familiares estarán en mejor posición para promover estilos de vida saludables desde temprana edad y sembrar las bases de la responsabilidad y la solidaridad.
Los programas de prevención para los niños de primaria deben ser dirigidos al mejoramiento del aprendizaje académico y socio- afectivo para tratar factores de riesgo posteriores para el abuso de drogas como son la agresión temprana, el fracaso académico, y la deserción de los estudios. De igual manera, los programas de prevención en educación secundaria deben aumentar las competencias comunicacionales, relacionales, auto afirmativas, el desarrollo de hábitos de estudio y apoyo académico y promover el desarrollo de habilidades para resistir la oferta de drogas y generar compromisos frente al cuidado de sí y del entorno.
Un programa de prevención se instala en una comunidad local a partir de la escucha activa de sus miembros, como resultado de una planificación de acciones respetuosa, participativa, acogedora de las palabras de los otros, informada, creativa y cálida, que busca activamente: a- identificar factores de riesgo presentes en la comunidad; b- movilizar recursos internos propios de una comunidad para invertir la polaridad de riesgo a protección y c-promover integralidad e inclusión social que evite los prejuicios que son la fuente inicial de la sensación de angustia que puede fracturar, o dividir, a una comunidad antes de tiempo.
La investigación en prevención del consumo de sustancias Psicoactivas ha generado evidencia sobre los factores de riesgo de mayor peso o influencia para el abuso futuro de alcohol u otras sustancias Psicoactivas entre ellas tenemos: a-en el plano individual la presencia de conductas agresivas precoces, b-en el plano familiar la falta o insuficiente supervisión y guía de los padres con sus hijos, c-el abuso de alcohol y otras sustancias Psicoactivas por parte de los padres y otros compañeros de la comunidad local, d-el acceso y disponibilidad de alcohol y otras sustancias Psicoactivas en el entorno escolar y del barrio, y e-las condiciones de pobreza que generan sentimientos de desarraigo y experiencias de exclusión social.
Prevenir el consumo de sustancias Psicoactivas es una labor que los padres inician desde los primeros años de vida de sus hijos a través del establecimiento de fuertes vínculos con sus hijos, participando activamente en la vida de sus hijos y acordando normas de comportamiento y límites claros que promuevan la convivencia. Dado que nada de esto resulta fácil de lograr de manera autónoma, un programa preventivo puede promover encuentros de familias en los cuales la discusión, el compartir experiencias y la ayuda mutua se constituyan en fuente de confianza y esperanza para desarrollarlas.
Un adolescente que permanece en compañía de jóvenes mayores que usan y abusan del alcohol y otras sustancias Psicoactivas incrementa notablemente el riesgo de inicio temprano, abuso y dependencia. Recuerde que las personas generan vínculos y a través de ellos establecen poderosa influencia en el comportamiento de los otros. Por este motivo programas como clubes juveniles de ICBF son una propuesta dirigida a fortalecer los factores protectores como el establecimiento de vínculos con los pares de edad a partir de experiencias compartidas de tipo cultural, deportivo, eco turísticas, entre otros.
Organizar un plan de prevención en medio comunitario es una labor que puede ser desarrollada por líderes comunitarios con la iniciativa de aumentar la conciencia de responsabilidad colectiva frente al uso y abuso de las sustancias psicoactivas, entre ellas el alcohol. Para ello deberán conocer sobre los programas que fueron desarrollados previamente en su comunidad, identificar y discutir sobre los resultados y logros alcanzados, la evaluación de su impacto, su pertinencia a las necesidades de la comunidad y el tipo de población abordada y el porcentaje respecto al total de la población de esa misma comunidad.
Si usted consume sustancias Psicoactivas de modo regular y además tiene más de 40 años consulte a su médico y solicite un examen médico general ya que lo primero que se ve afectado por el uso regular es el organismo, incrementándose el riesgo de alta tensión arterial y paro cardiaco, colesterol alto, infección pulmonar, enfisema pulmonar, accidente cerebrovascular, gastritis y deterioro físico y mental.
Los programas de prevención del consumo de sustancias psicoactivas en las instituciones educativas buscan generar capacidad respuesta interna para la prevención y mitigación de riesgos y daños del uso de drogas. La capacidad respuesta en las instituciones educativas se puede medir con algunos indicadores visibles, tales como: la inclusión de las acciones de prevención en el programa académico escolar regular; el desarrollo de habilidades sociales, la reducción de la agresividad y los episodios de violencia escolar, el fortalecimiento de los vínculos entre los estudiantes, docentes y el resto de la comunidad educativa; y la reducción de la tasa de abandono o deserción escolar.
Dirigir acciones de prevención a grupos de jóvenes seleccionados previamente como "adolescentes de alto riesgo", pueden tener efectos contrarios a los esperados, es decir pueden contribuir a promover el consumo y abuso de drogas porque, a la manera de la profecía que se realiza, la selección previa reafirma entre los señalados conductas o comportamientos de riesgo como parte de su identidad grupal y ademas es una forma velada de coacción del seleccionador sobre él seleccionado.
Los servicios de salud de baja y mediana complejidad están en capacidad de brindar consejería, relación de ayuda, tamizajes e intervenciones breves, sesiones de terapia individual y terapia familiar, y realizar los cuidados de salud básicos por medicina general, enfermería y equipo psicosocial.
La clasificación internacional de enfermedades reconoce al consumo de sustancias Psicoactivas como una enfermedad en el rango del trastorno mental, para lo cual identifica seis categorías de avance de la enfermedad: uso, uso riesgoso, abuso, dependencia, intoxicación y síndrome de abstinencia
Se convierten en "fumadores pasivos" o "tabaquistas pasivos" aquellas personas que están expuestas de manera regular a respirar el humo de cigarrillos producido por otros fumadores de su entorno próximo. El fumador pasivo incrementa el riesgo de desarrollar infección respiratoria, cáncer de pulmón, arterioesclerosis. Por este motivo fumar en el entorno próximo del bebé o de los niños no solo es una invitación para que ellos en un futuro desarrollen "gusto" por el cigarrillo sino que ademas afecta su salud de hoy.
De la misma manera que no se debe conducir vehículo –moto o carro- durante la ingesta de licor, no se debe conducir bajo los efectos de la mariguana; ambas sustancias son depresoras del sistema nervioso central lo que quiere decir que generan dificultades para pensar y solucionar problemas, reacción refleja tardía, distorsión en la percepción del tiempo -sensación de ir en cámara lenta-, dificulta para coordinar los movimientos, indiferencia progresiva hacia los estímulos externos, sedacion o somnolencia, todo lo cual en su conjunto incrementa el riesgo de tener accidentes de tránsito.
El alcohol si es una sustancia psicoactiva, el hecho que sea legal, no niega los efectos nocivos comprobados científicamente que tienen sobre el organismo, sobre el estado de ánimo y sobre las relaciones sociales y laborales.
Estadísticamente la oportunidad de encontrar una persona con consumo problemático de alcohol es 7 veces superior a la oportunidad de encontrar una persona con consumo problemático de otras sustancias Psicoactivas -según datos nacionales de 2009-. Esto quiere decir que en términos poblacionales los daños producidos por el uso y abuso de alcohol son más cuantiosos y graves para la salud publica que los producidos por el consumo de otras drogas.
Puede ocurrir que los padres al enterarse del consumo temprano de alcohol de sus hijos reaccionen persiguiéndolo, señalándolo y repudiándolo abiertamente, pero también puede ocurrir que lo celebren, e incluso lo ven como un logro. Esta forma reactiva o impulsiva no brinda herramientas al adolescente para responder en su realidad a la presión social del consumo y además tiene como efecto adverso agudizar el conflicto familiar. Los padres pueden asumir mejor su responsabilidad cuando tienen capacidad para acercarse a sus hijos y de modo critico evidenciar riesgos y daños del consumo de alcohol, para ello pueden abordar, por ejemplo, los mensajes publicitarios engañosos que inducen el consumo de alcohol, las creencias populares que mitifican el abuso, y pueden también por medio del dialogo recrear situaciones que enfrenten al adolescente a la presión social del consumo.
Es un mito que beber alcohol relaje y ayude a dormir mejor, la realidad es que el tipo de sueño producido por el alcohol no es relajado ni descansado, lo que hace que el individuo no descanse lo suficiente y se levante luego cansado, con mal genio y con los “nervios de punta”.
Es un mito que emborracharse sea divertido; la realidad es que a aunque en un comienzo usted se sienta contento, al superar un nivel de consumo usted puede perder el control -físico y mental-, y atentar contra su integridad y la de los otros y después cargar con los efectos del guayabo moral y físico, es decir hacer el oso e incluso ir a la cárcel.
Es publicidad engañosa las imágenes que asocian el consumo de alcohol con situaciones de éxito deportivo, prosperidad económica, triunfo social y seducción o poderoso desempeño sexual; la realidad es que el consumo no moderado de alcohol afecta negativamente la salud física y mental, el presupuesto familiar, y las relaciones interpersonales.
El consumo de alcohol al finalizar la jornada laboral –o en horas laborales- junto con los compañeros de trabajo, vecinos, amigos o familiares se vuelve cotidiano y aceptado y se convierte en un riesgo para la salud de las personas, tanto como el consumo de otras spa.
En un comienzo el consumo de alcohol, como el de cualquier otra sustancia psicoactiva, usted creerá que no le hace daño y que lo maneja, pero el consumo terminará por manejarlo a usted, pues los efectos provocan alteraciones en la salud y en el comportamiento, lo que afecta su desempeño laboral, académico y sexual!
El consumo de inhalantes tales como pegamentos pinturas aerosoles producen, en el mediano plazo, lesiones en el cerebro que provocan trastornos graves del aprendizaje, de la memoria de comportamiento, deterioro intelectual irritabilidad inestabilidad emocional conducta impulsiva o agresiva y trastorno depresivo mayor. En situaciones críticas el abuso de inhalantes provocan disminución del nivel de conciencia, trastornos cardiacos, paro respiratorio, estado de coma y puede producir la muerte.
El consumo continuo de cocaína inhalada perfora el tabique nasal, y destruye paulatinamente los huesos de la cara.Principio del formulario
Un artículo que debería leerse en todas partes. lamentablemente, lo que se educa aquí se contrapone con los intereses de grandes monopolios, los cuales usufructuan la ignorancia de estas cuestiones. Es como el ocultamiento adrede que se hace sobre la comprobada ineficacia del condon para proteger el SIDA. Por eso he dicho que estas peleas son equivalentes a arrastrar el Titanic con los dientes.
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