Escribe desde Argentina: Ricardo Gómez
Para muchos observadores, los acontecimientos que se suceden con los candidatos opositores brindan más dudas que certezas, y no dejan de asombrar. Como ya se mencionó en este blog, los aspirantes a Jefe de Gobierno por la Capital, y los candidatos a sentarse en el sillón presidencial hacen agua por todos los rincones. A pesar de ello, se despachan con ampulosas frases llenas de mensajes de victoria, aunque esto se da de plano contra la mayoría de las encuestas.
Lo verdaderamente curioso es el hecho de que algunos de estos personajes ya han demostrado abiertamente su ineptitud al mando, no solo de un partido, sino, como son los casos del doctor Duhalde y el Ingeniero Macri, conduciendo los destinos de un país y de una provincia respectivamente. Ya quedó demostrado que no pudieron hacerlo, sin embargo, no temiendo al ridículo, se presentan como únicos salvadores de la Nación. Si no fuera porque los destinos de todos estará en manos del ganador, daría risa verlos postularse como presuntos salvadores.
Ahora bien, las preguntas aquí son varias: ¿Cómo es posible que hayamos llegado a esta situación? ¿Cómo es que estos personajes, de probada ineficiencia, lleguen incluso a hablar sobre cómo deben hacerse las cosas? ¿Cómo es posible tamaña impunidad? La respuesta obvia es: porque hay democracia. Esto, desde luego, posibilita que todos tengan acceso a los mismos derechos que cualquier ciudadano, y que incluso usufructúen la libertad de expresión que, por otro lado, afirman que no hay. Pero esta respuesta no termina de explicar los motivos de fondo por los cuales estos candidatos se pasean pavoneándose por los canales del monopolio Clarín criticando a todos.
Si algún día usted tuviera la mala fortuna de verse involucrado en una catástrofe, terremoto, tsunami o algo por el estilo, su vida estaría en peligro. Lo primordial en esos casos sería salvar su vida, y para ello se requerirá de todas las habilidades que se posean, como también de todas las manos que puedan ayudar. Si usted estuviera colgando al borde del un precipicio, por ejemplo, y uno de sus enemigos le ofreciera una mano para salir del peligro, ¿qué haría? ¿Confiaría en él? Piénselo: está por caer al vacío, con lo cual sus expectativas de sobrevivir son nulas. La única salida que le queda es confiar en ese enemigo, ya que es la única solución viable. ¿A dónde voy con esto? Quiero que se tome en cuenta la importancia del escenario.
La importancia del escenario
En un escenario cómodo y holgado, usted no tiene la necesidad de depender de nadie. Vive su vida dentro de los parámetros normales, sin darle importancia a los riesgos. Pero, cuando el escenario se modifica violentamente y se torna caótico, cualquier persona que pueda representar una ayuda es mejor que morirse solo y desesperado. El escenario, en resumen, dicta las normas y las pautas de comportamiento a seguir, y las modifica en momentos extremos.
Como se ha explicado en este blog, la importancia de tener un monopolio mediático radica en la facilidad que se posee para implantar una “verdad” en la población gracias a la incontable cantidad de medios que se posee. El monopolio Clarín tiene ese poder, y mucho más. No solo cuenta con una enorme cantidad de medios de comunicación, sino que, como si eso fuera poco, existe una cantidad importante de medios afines que actúan como burdas cajas de resonancia, reproduciendo las “verdades” del monopolio como si fueran textos Bíblicos, validando ante la población su posición hegemónica. Todos ellos utilizan sus medios para que el escenario sea lo más caótico y patético posible. Cuantas menos esperanzas y expectativas se avizoren en el futuro mucho mejor.
Esa mentira, para que crezca sana, debe ser alimentada día a día, como un niño. Cada hoja del diario Clarín debe aprovecharse al máximo, sin miramientos de gastos en letras de molde ni centímetros a usar. Por todos los medios posibles se debe dejar en claro que todo lo “K” es por definición deshonesto, malo y se lo debe odiar. Pero a este punto no se llega de la noche a la mañana, para llegar a este momento hubo un mojón fundamental en esta historia de mentiras.
La 125
Cuando se votó la Ley 125, aquella que desempató el Vicepresidente Cleto Cobos con su voto “no positivo”, pareció que en cuestión de meses los “K” deberían dejar el Gobierno. La campaña en contra que el monopolio Clarín emprendió contra CFK (como les gusta llamar a la Presidenta) no tuvo antecedentes en la historia reciente del país. Incluso le permitió a Cleto disfrutar de unos efímeros 15 minutos de fama. Como con todo ídolo falso, Cobos cayó al poco tiempo estrepitosamente, y con el destrozo de su fama se esfumaron sus intenciones presidencialistas, a Dios gracias. Como dijera el otrora izquierdista y hoy cercano a la derecha Pino Solanas: “es un escándalo”.
Si bien la pelea con el gobierno era de vieja data, con esa Ley el monopolio encontró la excusa ideal para estigmatizar a los “K” sin contemplaciones. A la campaña se unieron, como ya se dijo, los medios satélites del monopolio, esos que en sus páginas web suben en primer lugar la tapa del Clarín, como buenos sirvientes, aun a sabiendas de que Clarín jamás subirá la tapa de sus respectivos pasquines a su sitio. De forma muy astuta, el monopolio centró la discusión en el odio a los “K”, de esa manera sus acólitos podrían evitarse la engorrosa tarea de tener que hablar de política, planes a futuro y asuntos por el estilo. Ya sabemos que el odio ciega a quien lo posee, y anula a quien lo padece. Nada de lo que CFK haga estará bien para quienes tomaron el odio de Magneto y lo hicieron suyo: ya sea que le dé dinero a los pobres o use relojes Gucci.
A partir de ese momento todo pasó a ser culpa de los “K”. Tanto el monopolio como sus seguidores hicieron un negocio redondo, ya que la presencia estigmatizada de los “K” deslindaba responsabilidad a los errores de los candidatos de Magneto. Así, cualquier error cometido por Macri era culpa de los “K”. Si se mencionaba el oscuro pasado de Duhalde eran los “K”. Si se hacía la denuncia de sobreprecios en la concesión de Macri con Clarín y las netbooks eran los “K” atacando a los candidatos opositores. Y así podría seguir, pero creo que la idea queda clara.
Era habitual ver durante esos días de la 125 a ciertos dirigentes agrarios bajarse de sendas 4×4 para criticar un modelo de país inclusivo, y tuvieron, obviamente, a su disposición todos los medios monopólicos para llevar adelante la tarea. Así lograron instalar su postura, diametralmente opuesta a los intereses del pueblo, pero cerca de los intereses propios del monopolio Clarín, ya que una gran parte de sus ingresos provienen de las acciones de las empresas del campo. Por este comportamiento curioso que aporta el escenario caótico, la gente hizo causa común con esos terratenientes que ostentan el mayor porcentaje de trabajo en negro, como así mismo los sueldos más bajos del país y un reiterado conflicto por el trabajo esclavo, todo esto ocultado prolijamente por el monopolio. Nada de eso importó para quienes absorbieron diariamente Todo Noticias, o alguno de esos canales hegemónicos.
Habiendo pegado primero, solo tuvieron que aprovechar el golpe para tratar de noquear a su rival, y para lograr eso fueron por todo. Sabiendo que el gobierno de Cristina ha hecho de los Derechos Humanos su bandera, fueron por ellos.
Voces para avalar
Clarín se puede dar el lujo de comprar lo que quiera, como ya ha demostrado en reiteradas ocasiones. Para poder sostener el ataque a la política de Derechos Humanos del gobierno compró algunas voces que pudieran con su testimonio darle credibilidad a sus tapas. Hay varios ejemplos, pero el más llamativo es el del periodista Jorge Lanata. ¿Qué mejor para validar los dichos de Clarín que obtener el apoyo de un periodista que, en principio, debería ser “del palo” de Cristina? Su testimonio resulta crucial para avalar la mentira. Solo los que están bien al tanto de estas movidas apreciarían la trampa, con lo cual el éxito estaba garantizado.
Jorgito ha demostrado ser muy útil, quizás demasiado, para los intereses que otrora defenestraba. Sus compañeros escuchan atónitos las declaraciones de Lanata, sin poder creer que haya mutado de semejante forma. Tanto él como los otros que cambiaron de vereda, lo hicieron no por convicciones, sino por un elemento muy conocido por todos, de color verde, más ancho que alto, viene con varios números que le dan valor, y hasta se compran almas con ellos.
No tengo dudas de que se deben estar facturando enormes sumas de dinero, cuantiosas fortunas deben estar agolpándose para lograr acallar conciencias y temores. Todo se compra, todo se vende. A Magneto le sobran de esos verdes para hacer negociados; de hecho, solo con los millones que les robó a los jubilados podría comprarse el obelisco. Como buenos empleados, Jorgito y los otros se esfuerzan por cumplir obedientemente con las tareas encomendadas ante las cámaras. Una de las tareas más importantes es la de atacar a los medios, programas, periodistas o canales que disientan con las “verdades” instaladas por el Clarín. Eso de contradecir al diario menos Noble es imperdonable, ya que solo Magneto desde las tapas del pasquín más amarillo e impresentable que nunca puede decirnos qué es verdad y qué es mentira. Cualquier voz disonante será acallada de inmediato, y esa es la función de periodistas como Jorgito, un simple elemento descartable para el monopolio.
Atacar a las voces disonantes
Las voces que no se acoplen con la visión apocalíptica del país que transmite Clarín con la pluma de Magneto deben ser anuladas. La manera no será la censura directa, sino la desacreditación. Así, cualquier periodista que ose oponerse a la línea editorial de Clarín pasará a ser denominado tácitamente como “oficialista” “ultra K” o apelativos aun peores. Queda demostrado que pensar distinto para el monopolio es insostenible, no lo soportan, y no hacen nada por ocultarlo. Aquellos pobres ciudadanos, actores, periodistas, verduleros u homínido al azar que osaron manifestarse a favor de un modelo de país recibieron una andanada de insultos. Nadie que apoye a CFK lo hace por convicción, sino por el efectivo. Nadie que crea que las cosas, aun con deficiencias, están encaminándose lo hace por ser un analista objetivo de la realidad, sino por estar comprado por los “K” Es muy simple la vida para Magneto y su aquelarre de cómplices, no tiene matices, carece de claroscuros. Todo es de un solo color, el del dinero.
Lo cierto es que el ladrón cree que son todos según su condición, y esas acusaciones seguramente recaen contra ellos con mucha mayor certeza. Nadie puede creer seriamente que los “periodistas independientes” que replican las mentiras de Magneto lo hacen solo por convicción. Cada vez quedan menos ilusos que se creen semejante patraña.
Nuevo paradigma
Dentro de este nuevo paradigma, las mentiras de Clarín quedan expuestas con mayor claridad. Gracias al escenario caótico que ellos mismos alimentan a diario es que se pueden manifestar a favor del Reino Unido en el tema del reclamo por Malvinas, convirtiéndose en cipayos profesionales. Los políticos opositores que están actualmente en campaña se permiten realizar hazañas impensadas, como Ricardito Alfonsín, quien incluso cambió el nombre de un partido centenario, el suyo, para poder hacer un convenio con De Narváez. Ni que hablar de Pino Solanas, Duhalde y tantos otros, que han sido protegidos por el monopolio como bebés de pecho para que puedan aparecer como potables dentro del caos.
El país está inmerso en un nuevo paradigma. La gente poco a poco reacciona de forma más crítica ante todo lo que lee o escucha. Esta actitud de madurez cívica representa un éxodo de lectores para el monopolio, y eso se refleja en la estrepitosa caída en las ventas del pasquín amarillo de la señora Noble Herrera. Esa pérdida de creyentes implica que Clarín y sus lacayos deban hacerse más combativos. Al perder esa “masa crítica” solo quedan quienes buscan bases ideológicas que alimenten el odio que le tienen a CFK. Solo en el Clarín y en los medios afines lo encuentran, y eso los esclaviza. Por eso Clarín y los medios satélites han recrudecido su ataque a Cristina.
Poco a poco la gente irá reconociendo que existe otro país afuera del Clarín, y eso significará el ulterior agotamiento del diario. Dentro de este nuevo paradigma que vive el país, solo quedarán afuera los más resentidos, aquellos que han absorbido ese odio visceral que Magneto les inculcó. Seguirán viviendo amargados por tener que soportar a los “K” y a los que los siguen. Deberán recurrir a cada momento a los medios opositores para que ellos les traduzcan las noticias favorables que se ven por allí. Eligieron vivir ciegos de las cosas que ocurren, y solo encuentran paz en las oscuras páginas del Clarín, esa empresa que participó de la apropiación ilegal de bebés en la última dictadura.
Este momento que vive el país es irrepetible. A medida que se acercan las elecciones de octubre Magneto endurecerá su ataque a los “K”, razón por la cual deberemos estar muy atentos a las maniobras del monopolio. Para Cristina serán meses agotadores, ya que tiene que lidiar con enemigos ajenos y propios. Esperemos todo tipo de ataques, aun a entidades como las Abuelas de Plaza de Mayo, las Madres o cualquier entidad que sea afín al gobierno. Magneto ya cruzó el límite hace muchos años, nada le importa más que cuidar sus intereses. Solo debemos esperar que este bendito pueblo haya crecido y se haya educado lo suficiente como para saber distinguir en dónde está el verdadero enemigo.