Si he dado amor, y a cambio recibo agravio,
si la sangre no importa, y sí las habladurías,
si mi entrega ha sido rechazada y humillada.
entonces será tristeza, pero que se sepa
que arrepentimiento no, y menos inútil rencor.
... Guardaré lo bello que yo sí recibí, será mi tesoro
que ni mil bocas de serpientes podrán quitarme.
BEATRIZ LILIANA ESLIMÁN.
Fuente: Beatriz Liliana Esliman
Licenciada Mirta Zangaro de Moisano desde Mar del Plata