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sábado, 4 de junio de 2011

EL MODELO

El Modelo: Autor Licenciada Mirta Zangaro de Moisano
El tema que nos ocupa hoy es muy difícil de soslayar ya que el mismo se halla ocupando el centro del discurso en cada reunión, sea profesional, académica, hogareña, de trabajo, etc. Para entrar en tema podríamos decir que la agresión y la violencia no contemplan el mismo significado, ya que la primera es necesaria como una forma de defensa mientras que la segunda es un resultado de muchos factores de carácter cultural que desembocan en esa falta de Control de Impulsos. Ni tan fácil ni tan corto, dirá Ud., pero es necesario hacer un recorte en ese universo a fin de presentar un enfoque menos complejo dada la cantidad de variables que lo atraviesan.
En general los mayores solemos hablar de “todo tiempo pasado fue mejor”, y puede ser que así haya resultado respecto a la seguridad personal, grupal u otras, pero lo que sí es indudable que algo no resultó, algo estaba mal y el cambio era necesario. El lugar de la mujer, por ejemplo y no sólo en la sociedad, sino en los distintos roles que se le permitía cumplir se dejó clara constancia que en lo que a género se refiere, “Primero Yo” decía el hombre. Y lo sigue sustentando pues su concepto de amo de la casa se le ha transmitido a través de toda una cadena generacional que no resulta tan simple de cambiar. Muchas víctimas de la violencia del macho son invitadas a reflexionar por sus congéneres (¿?) sobre su conducta en el: “Y vos qué le hiciste para que él reaccionara así, ¿POR QUÉ LO PROVOCASTE?”. Estamos allí en presencia de quienes sostienen El Modelo. (Nena qué hiciste para que te encerrara, te tirara en una bañera y te rociara con alcohol?)
Cuando a través de las noticias, siempre atentas para lograr la categoría alarmista que exige su hegemonía, nos enteramos de la violencia salvaje que caracteriza hoy a los desconocidos de siempre, también solemos realizar una comparación sobre los códigos que antes sostenían los amigos de lo ajeno, pero en esta temática ¿dónde está El Modelo? ¿Desde dónde y hacia quién mirar para ubicar alguna causa que pueda darnos una explicación coherente respecto a este estallido, este grito social, esta ausencia de ser similar al síndrome hospitalario que nos plantea Spitz en su teoría, donde la madre, (factótum de la formación del aparato psíquico con su narcisización, libidinización, su interpretación de las demandas del niño no sólo de alimento sino de presencia)  falta al niño y sobreviene el desastre?
Una de las respuestas podríamos sugerirla en la ausencia del estado-nación, hoy es el mundo de lo globalizado; lo regional y la fuerza con que se lo cuidaba ha desaparecido absorbido por el salvajismo del neoliberalismo que no duda en imponer su producción al coste de lo que fuere, léase familias, jóvenes, sociedades, donde sólo cuenta y se valora el TENER, no el SER, donde una tecnología cambiante en progreso día a día, en lugar de vender paraísos utópicos debería cubrir las necesidades de tanta gente sin trabajo, con hambre de pan y de tentaciones, de necesidad de TENER, para no ser descalificado, retirado del sistema. El sector dominante debe mantenerse, no desea cambios, al contrario, desea profundizarlos, y esto dentro de una aparente flexibilidad pues demasiada rigidez acusaría quiebres inmediatos, para ello es necesario que no exista esa solidaridad comunitaria, pues de esto se trata, que permita obtener nuevos proyectos en base a las situaciones actuales, sino que para continuar el esquema dominador-dominado, las empresas van logrando su vasta ingerencia aún en la salud hasta convertirla en objeto de consumo. Aquí también ubicamos El Modelo.
Las diferencias de sueldo en el mundo laboral están en la gran mayoría de los casos a favor del hombre, pues se considera que es el proveedor de la familia aun cuando hoy todas las mujeres trabajan y un alto porcentaje de ellas mantienen hogares uniparentales. En otros casos se desvalorizan las condiciones morales o físicas, o actitudinales, o estéticas de la mujer dando lugar a distintas formas de violencia ya sea psicológica, sexual, económica, patrimonial, por ejemplo.
El impacto psicológico y sus consecuencias no se ubican en una sola clase social, abarcan a todas las clases, aunque se conozcan casos de las más vulnerables pues la violencia es el convidado de piedra de cada rincón y en el prototipo sano de hoy encontramos estrés, adicciones, bulimia, obesidad etc., entrando más en lo patológico la robotización, ausencia de angustia-señal, aplanamiento afectivo, etc., como producto de final.  
La religión ubica también su mensaje ahora en una forma ligeramente más suave, pero no exenta de que su palabra es La Cura, dejando como siempre todo en manos del Padre, y los premios en el Más Allá, y así estamos, siempre buscando todos un lugar en el discurso, a ser posible buscando ser quienes otorguemos ese lugar. Esa es otra forma de violencia, aquella que se impone, dogmatiza y nos coloca dentro del pensamiento mágico pues es lo único que tiene, no se detiene en la verdadera redención del hombre, sino que pretende ser la redención del hombre y no su crecimiento espiritual. He aquí también El Modelo.
Hacen falta muchos maestros, seres que nos ayuden a cambiar, a que cada sector busque aunar el discurso en ciertos pequeños y delicados puntos, para que hogares y comunidades que podrían haberse salvado de esta hoguera, no vuelvan a repetir El Modelo en generaciones venideras.
  
Gino Zangaro   GUERRA SANTA - GUERRA SANTA
Voglia - Ganas
di un gesto gentile. - de en gesto cortés.
...Desiderio - Deseo
di un tenero amico, - de un tierno amigo
di un sereno abbandono. - de un sereno abandono.
Voglia - Ganas
di non avere confini. - de no tener fronteras.

Desiderio - Deseo
di fratelli nel mondo, - de hermanos en el mundo,
di un segno di pace: - de un signo de paz:
mentre i santi - mientras los santos
si accoltellano in chiesa - se cortan en la iglesia
ed infuria la guerra per strada. - y enfuria la guerra por la calle.

Autor: Mirta Zangaro de Moisano