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sábado, 23 de abril de 2011

Hablemos de amor

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HABLEMOS DE AMOR


-Cuando conocí a Juan Martín estaba segura de haber encontrado el amor. No tuve duda en el momento que me propuso un proyecto de vida juntos, tener hijos, nuestro espacio propio… en fin, fundar una familia. Sólo veía a través de sus lindos ojos, lindos músculos y unos modos…que parecía estar tratando con la reina Isabel cada vez que me hablaba.
 Sí…yo era la afortunada del grupo, la elegida para ser la consorte de semejante bocado apetecido por todas, el galán por quien me había distanciado de una amiga cuando la sorprendí tratando de llevarse a mi conquista a un lugar tranquilo, libre de toda mirada curiosa…
-Y me casé nomás…ceremonia tradicional, el blanco, las flores, él de frac, recogiendo los besos y abrazos de las mujeres que le deseaban felicidad, dicha eterna bla, bla, bla. Tuvimos una corta luna de miel pero muy tierna y con detalles de su parte que me halagaban, me emocionaban…
El relato había transformado su rostro. Pretendí decir un bocadillo pero no me lo permitió. Necesitaba hablar, decirle al otro todo aquello que había logrado ensombrecer su alma y yo por mi parte no dudé en escuchar con atención.
Continuó refiriéndose a la personalidad de su esposo como la de un conquistador permanente que no se fija en marcas ni orillos, un hombre que continuaba con tan atento trato hacia nuestro género  que parecía no tener compromiso alguno y menos matrimonial.
-¿Pero es que él oculta que es casado?
- Ni lo oculta ni lo dice, pero a mí me deja siempre en mal lugar. Cuando nos casamos yo estaba tan ciega con él que su conducta la disculpaba y pensaba que ya siendo su mujer yo lo podría cambiar. Pero entre nos te diré que las minas son unas…ellas lo buscan, son provocadoras y él,  claro…es un hombre.
- ¿qué vas a hacer entonces?
- Menos separarme… todo lo que tenga sentido y no-sentido. Pero me cuesta mucho, tenemos muchas discusiones y yo termino llorando y él calmándome… O sea… todo igual, no puedo con él y no lo puedo dejar. Pero cada vez me siento más pobre, más fea, o más paranoica.
Sería sencillo calmarla un poco, contenerla y luego dejarla ir. Pero cuando uno niega la mano que puede brindar al otro, al menos en mi caso, no descanso bien.
-Por supuesto que tu marido está equivocado, pero… alguna vez te planteaste, antes de casarte, la posibilidad de un pensamiento erróneo de parte tuya?... Quiero decir: ¿y si no cambiaba, tal como ocurrió?... Estas son las consecuencias de analizar las cosas desde la omnipotencia, “si me ama, va a cambiar, y yo sé que me ama” Además el enamoramiento tiende siempre a idealizar a la persona: es hermoso, es bueno, inteligente, trabajador, y en el amor… me subyuga, me transporta… no pienso, sólo amo. Me entrego a la pasión”  Considero que la pasión no es eterna, la pasión puede cambiar (contrariando a Franchela en “El secreto de sus ojos”)  ¿y después?
 Bueh… este cuadro es sucinto pues las mujeres llegamos a ponernos vendas muy tupidas sobre los ojos al hablar de amor. Pero hablar de AMOR implica entendimiento y compromiso mutuo con respecto a los factores personales que a diario van a incidir en el trato íntimo y en el trato público. Hablar de AMOR es una alianza, un proyecto de vida, una continuidad en los hijos, una convivencia. Todo ello implica que si y sólo sii, la pareja está de acuerdo, aliado al otro, sin falsedad, en sus respectivas conductas, creencias y valores, podrá comenzar a pensar en la convivencia y desde allí continuar con la transmisión cultural de la sociedad que integran, pero primordialmente crearán su propia cultura familiar, resaltarán los valores que les son relevantes, en fin…por algo decimos que cada casa es un mundo.
En este momento puedo parecerte algo cruel, agresiva, te estoy diciendo que uno tiende a disculpar al otro, claro, el locus de control siempre en el exterior, siempre es la otra la que lo tienta, y él, que no sabe respetar una obligación contraída de motus propio accede, pero él es más culpable, él es tu esposo, dice que te ama, formaron una familia, entonces no puede seguir el cantito de ninguna sirena… Dejá de proteger lo qaue tanto te ensombrece y buscá ayuda, ¿no podés sola?, buscá quien te ayude a superar una situación que no es buena ni para él ni para vos, y conversalo, plues esa necesidad de transgredir que tiene, provocativa y grosera para tu persona, está diciendo qu él también la necesita. Si lo acepta, bien y adelante los dos. Y si no, vos no te dejes caer. 
Nos vemos…  Te llamo en una semana a ver cómo andás. Beso.
-¡Gracias, amiga! Besos

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